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Las
herramientas del ALCA
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Respuesta
a la globalización
Ante
el notable avance de los procesos subregionales,
y partiendo de la constatación del nuevo
escenario económico comercial en
el que se desarrollan los intercambios internacionales,
Estados Unidos ha lanzado una nueva propuesta
de alcance continental que comenzó a vislumbrarse
con la "Iniciativa para las Américas"
(ILA) y se ha transformado en el ambicioso proyecto
de convertir al continente en una zona libre comercio
(ALCA). Aunque el infructuoso antecedente de la
Alianza para el progreso está aún
relativamente fresco, debe tenerse en cuenta que
ahora las circunstancias han cambiado. Se ha ido
consolidando, aunque no sin problemas, el acuerdo
tripartido entre Canadá, Estados Unidos
y México, y crece el convencimiento que
en el mundo dominado por grandes y poderosos bloques
económicos, no hay ninguna opción
más que integrarse. El problema pasa ahora
por la compatibilidad entre los procesos subregionales
y el proyecto continental en ciernes; ello implica
para los bloques una gran reto al cual apuestan
muy fuerte por estimar que la integración
hemisférica es fundamental para el desarrollo
económico y social de los países.
Además visualizan el proyecto como una
respuesta exitosa a la globalización y
la posibilidad de erigirse como el instrumento
adecuado para enfrentar los desafíos de
futuro.
Queda
como asignatura pendiente trabajar con el mismo
ahínco en la integración jurídica
que a nivel continental tiene cabida en el ámbito
de la OEA, siendo las conferencias interamericanas
el foro de codificación natural para acompañar
la integración económica que se
está gestando.
La
consolidación entre el acuerdo entre Canadá,
Estados Unidos y México en el norte y del
Mercosur en el sur instalan la idea de un gran
mercado americano.
Fuente
informativa: Comerciar con el mundo
Comercio
y Justicia 10 de noviembre de 1999
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