
Por:
Ivón Desirée Lafaye:
LA
BALLENA PRIMITIVA:
los restos fósiles de los cetáceos,
cuyos ejemplares más antiguos, datan del
Eoceno medio, parecen estar ya totalmente adaptados
a una vida exclusivamente acuática.
Todos
los cetáceos primitivos fueron piscívoros,
que tenían los dientes delanteros simples
y los traseros parecidos a los de algunos carnívoros.
En
el Mioceno, se desarrollaron especies similares
a los cetáceos dentados modernos (odontocetos);
los primeros fósiles de rorcuales y de
ballenas francas (mistacocetos) aparecen en rocas
de una edad similar. Los mistacocetos han sustituido
la dentadura por las ballenas y se alimentan,
filtrando el agua del mar, de organismos planctónicos
parecidos a las quisquillas (krill).
Viviendo
de semejante abundancia alimentaria y acortando
la cadena alimentaria hasta el extremo, estos
últimos cetáceos sostenidos
por el agua se han convertido en los animales
más grandes de todos los tiempos.
Las
ballenas son esos enormes mamíferos adaptados
completamente a la vida acuática, que pueblan
los mares abiertos de todo el mundo. Las especies
más pequeñas de esta familia miden
unos 15 metros de largo, mientras que la ballena
azul, con sus 30 metros de largo y casi 150 toneladas
de peso, es el más grande de los animales
vivientes.
Las
ballenas carecen de dientes, en su lugar poseen
una serie de estructuras con forma de varillas
que reciben el nombre de barbas o "ballenas".
A pesar de su inmenso tamaño, estos cetáceos
se alimentan de pequeñísimos animales
que, como el krill, componen el plancton.
Los
cetáceos son los únicos exclusivamente
acuáticos, sin labios, casi sin pelo, con
las extremidades posteriores atrofiadas y las
anteriores adaptadas para la natación.
Su aspecto es enteramente pisciforme, por el desarrollo
de una aleta caudal horizontal y no vertical-,
y, a veces, de una dorsal.
INTELIGENCIA:
Los cetáceos, especialmente las especies
dentadas menores, tienen el cerebro grande y sumamente
circunvolucionado, por lo que algunos científicos
creen que son capaces de igualar al hombre en
cuanto inteligencia. La ballena piloto tiene una
gran capacidad de aprendizaje: sabe distinguir
gestos y sonidos vocales y responder con gran
variedad de sonidos.
VELOCIDADES
SUBMARINAS:
Las ballenas azules alcanzan velocidades similares
a la de los delfines (50Km/h.), mientras que la
ballena gris rara vez alcanza más de 12
Km./h, y la ballena xibarte o yubarta viaje a
una velocidad de crucero de 18 Km./h.
La
ballena tiene respiración pulmonar, cuando
está sumergida puede llegar a aguantar
dos minutos la respiración, al cabo de
ese tiempo vuelve a la superficie a tomar aire.
Las
especies de ballenas no son muchas, y se las ha
distribuido en dos grupos: las ballenas verdaderas,
que no tienen aletas en el dorso, y cuya garganta
es lisa, y las ballenópteras, que poseen
aleta dorsal y presentan la piel de la garganta
y el pecho surcada por profundos pliegues longitudinales.
Las
ballenas pertenecen al orden de los cetáceos,
el que se divide en Misticetus (cetáceos
con barbas) y Odontocetos (cetáceos con
dientes).
Existen
en la actualidad 11 especies de grandes ballenas
y 76 de delfines.
LA
BALLENA FRANCA AUSTRAL
La
reina del sur.
Habitante
de los mares australes, donde más puede
verse a la Ballena Franca Austral es en su gran
zona de concentración: la Península
de Valdés (Chubut), entre julio y diciembre,
su época de reproducción. Se calcula
que solo en las dos 1ras. décadas del siglo
XX se habrían cazado no menos de 28.000
francas por su carne, aceite y barbas
y que en Valdés quedarían hoy unas
600. Con su longitud de 13 a 18 metros y 50 toneladas
de peso, asombran con su control corporal y sus
vigorosos saltos fuera del agua. Y no obstante
son muy vulnerables al deterioro de su hábitat,
causando por el tráfico naval, la explotación
petrolera y la creciente contaminación
de los mares.
La
piel de la ballena tiene miles de terminales nerviosas,
y hasta el minúsculo picotazo de un ave
la hiere con facilidad, provocándole grandes
dolores. Imaginemos lo que le hará un arpón.
Según
un cetólogo habría un total de 4.500
francas repartidas entre Australia - Nueva Zelanda,
Sudáfrica y Valdés. Las de nuestra
península, región de parto y crianza,
migran en diciembre hacia zonas de alimentación
en algún "santuario" secreto
del Atlántico Sur. Unas hacia el norte,
otras hacia el sur ambas bordeando las
costas y un tercer grupo mar adentro, rumbo
a las islas Tristán de Cunha, en medio
del océano. Allí, las francas de
Sudáfrica y Argentina copulan una vez al
año, después cada grupo vuelve a
sus mares de origen. Las ballenas solo se juntan
para hacer un intercambio genético que,
de no ocurrir, las pondrían en riesgo de
extinción natural.
Austral
era un cuadrúpedo que corría por
la Patagonia y se bañaba en sus costas.
Después evolucionó y dejó
la tierra para siempre. Se calcula que cuando
Colon describió América había
más de 100.000. sólo tiene una cría
cada 3 años: de ahí que su recuperación
sea tan lenta. Pesa tanto como 8 elefantes y se
la distingue de otras ballenas por su clásico
chorro en V.
Se
comunica por ecolocalización: la emisión
de ultrasonidos que dan contra un objeto y rebotan
devolviendo la señal trasmitida. Desdentada,
tiene barbas que no son "pelos"
-
como suele creerse sino unas 250 láminas
triangulares de 3 metros de largo de su paladar.
A través de ellas engulle crustáceos
y calamares, y luego expulsa el agua con su enorme
lengua, del tamaño de un oso polar.
La
ballena franca Austral es la única declarada
Monumento Natural de la Natación. Por lo
tanto cuenta con la mayor protección legal
que el país puede otorgarle.
¿Cómo
reconocer a las ballenas?
La
Ballena Franca Austral, tiene callosidades en
su cabeza, no tiene aleta dorsal, tiene una mancha
blanca en el vientre (visible cuando salta) y
lanza un soplido en forma de "V" inclinada
hacia adelante.
Todas
las ballenas son distintas. Cada una puede ser
reconocida de otra por la disposición de
las callosidades sobre su cabeza, como si fueran
las huellas digitales de una persona. Sobre estos
callos viven crustáceos de color blanco.
La
Ballena Franca Austral
Nombre
científico: Eubalaena australis: Eu del
griego, que significa "verdadera" y
Australis del latín, que quiere decir "sur".
Presenta el cuerpo curvado, carece de aleta dorsal
y surcos o pliegues ventrales. La mandíbula
superior es larga y estrecha con el cráneo
arqueado.
La
cabeza ocupa el 25% del largo total del cuerpo
y esta cubierta en zonas por callosidades de queratina
originales en la piel.
LONGITUD:
Las hembras son reproductoras cuando alcanzan
los 13 metros (3/4 años); los machos son
mas cortos que las hembras (12 metros). El largo
máximo observado en la Península
de Valdes es de 16 metros para las hembras y 15
metros para los machos. Los ballenatos nacen con
una longitud de 5,5 metros.
ALIMENTACION:
Los huesos del maxilar superior forman una curva
de la que cuelgan entre 230 y 380 barbas córneas.
Cada placa tiene hasta 2,40 metros de largo y
está formado por un pelo corto y duro.
Estas son utilizadas para filtrado de alimentos.
La ballena abre la boca nadando hacia el alimento,
llena la capacidad bucal, entrecierra la boca
y empujando la lengua contra el paladar genera
una presión interna la que hace que el
líquido se retire a través de las
barbas córneas quedando el alimento sólido
atrapado en los pelos y cuerpos de éstas.
REPRODUCCION:
La gestión es de 12 meses, y la ballena
amamanta al cachorro durante aproximadamente un
período similar. Tienen un ballenato cada
3 años. Las hembras con capacidad de reproducción
regresan al área en intervalos de 3 años
y son raramente vistas en ellas los años
entre cada parición. Los machos adultos
y subadultos tienden a retornar al lugar a cada
año.
LA
LUCHA POR LA SABSISTENCIA:
En Alaska se sabe que los esquimales cazaban ballenas
hace 3.400 años. Antes del siglo XII, los
vascos, franceses y españoles usaban pequeños
botes a remos, lanzando arpones a fuerza de brazo
para matar ballenas francas. Esta ballena, por
su lentitud al desplazare, por flotar al estar
muerta y por su alta producción de aceite,
fue considerada como la ballena "francamente"
ideal para su cacería. De ahí su
nombre: ballena "franca".
La
caza de ballenas y pinípedos (lobos y focas)
por marinos extranjeros en especial ingleses
y norteamericanos en nuestros mares, se
hizo intensa después del año 1750.
En la actualidad y a pesar de lo impuesto por
la Comisión Ballenera Internacional (CBI)
en 1993, Noruega se mantiene como único
país cazador, disparando sus arpones, inclusive
sobre las ballenas preñadas.
La
ballena franca está protegida desde 1935,
protección que se reitera al año
1946 cuando se forma la CBI firmen una moratoria
lográndose la prohibición mundial
de caza de ballenas desde 1985 a 1990. Si tenemos
en cuenta la totalidad de los productos que se
extraen de las ballenas tienen sustituidos en
tierra, nos asombrará más aún
lo irracional de una matanza que extermino a los
gigantes del mar. La población de ballenas
francas al inicio de la matanza, según
datos de la CBI, alcanzaban los 100 mil ejemplares.
Se estima que la actual es superior a 3500.
AMENAZAS
Distintas
amenazas perjudican a las ballenas: la contaminación
de los mares, las gaviotas que muchas veces las
agreden y las infracciones de las embarcaciones
que realizan turismo.
Lo
que no hay que hacer.
Perseguirlas,
dispersarlas o rodearlas.
Acercarse a menos de 100 metros con el motor funcionando.
Cortarles el paso
Tocarlas con la embarcación
Navegar en forma paralela a ellas.
Acercarse a una que ya está siendo observada
por otra embarcación
Separar o interponerse entre la madre y su cría.
Península de Valdés, un inmejorable
laboratorio natural
Nuestro
país puede considerarse muy afortunado
al contar en sus costas con el excepcional accidente
geográfico que representa la Península
de Valdés. Por sus aguas relativamente
calmas y transparentes, enmarcadas por golfos
muy cerrados y bordeados de altos acantilados,
y debido a la costumbre de las ballenas francas
de nadar muy próximas a las costas 7ª
5 metros de profundidad), la península
es el sitio ideal para llevar a cabo proyectos
de investigación sobre el comportamiento
de estos animales en su ambiente natural.
La
población de las ballenas francas ha demostrado
en los últimos años una leve recuperación
en sus números pero aún se encuentran
en una situación delicada. Queda mucho
por hacer para protegerlas y cada uno de nosotros
puede colaborar: informándose, contactando
entidades oficiales y no gubernamentales abocadas
en la conservación, tomando una posición
activa y positiva frente a las potenciales amenazas
contra estos animales y observando respetuosamente
a las ballenas en su medio natural.
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