
Planificando,
dirigiendo, controlando
Alta
gerencia
Frente
a la evidencia de la transformación, la
autora sostiene que las organizaciones tienen
dos cambios: dejarse llevar fácilmente
por el cambio, o asumir un rol activo y protagónico.
La actitud no suele llevar a un buen puerto, ya
que la energía de la transformación
seguirá rumbos aleatorios cuya posibilidad
de coincidir con los propios objetivos es, por
lo menos, incierta. Queda entonces una sola opción
válida: la del cambio planificado, dirigido
y controlado por la inteligencia humana, que será
capaz de orientar la energía mutacional
hacia el logro de metas que los hombres se han
fijado. Lo que se conoce como "administración
de cambio", requiere de pautas y criterios
definidos, como así también de una
metodología rigurosa que viabilice sus
objetivos.
Ana
María Raíces (*)
El
conjunto de reflexiones a continuación
se presentan sobre Cambio Organizacional son el
resultado de un permanente esfuerzo por interpretar
y descifrar el sentido muchas veces inasibles
del devenir de los acontecimientos en el mundo
de los negocios, y aspiran a presentar, por otra
parte, conceptos metodológicos que pueden
ser utilizados por quienes asumen el ambicioso
cometido de llevar adelante proyectos de desarrollo
organizacional.
Las
organizaciones actuales, inmersas en su mundo
pragmático por naturaleza y racional por
vocación, se hallan frente al desafío
de entender un entorno de crecientes cambios cada
vez más rápidos y complejos, para
emprender oportuna y acertadamente sus propias
transformaciones.
En
esté a no dudarlo, uno de los dilemas en
que se debate la existencia actual de las empresas
y por ello, uno de los temas claves de nuestro
tiempo.
Desde
la perceptiva de los negocios, entender el cambio
es comprender su inevitable presencia, su naturaleza,
la complejidad de su impacto en el comportamiento
humano y las posibilidades que existen para su
conducción y administración.
A
continuación se desarrollan dichos temas
según el siguiente ordenamiento:
La
inevitabilidad del cambio. El cambio esta junto
con nosotros
La naturaleza y complejidad del cambio. ¿Qué
nos pasa frente al cambio?
La administración del cambio. ¿Qué
podemos y debemos hacer al respecto?
La inevitabilidad del cambio
Es
imposible analizar el fenómeno del cambio
organizacional sin reflexionar sobre las notas
que caracterizan nuestro mundo de finales del
siglo XXI. Diversos historiadores, sociólogos,
y politólogos sugieren que, en realidad,
ya nos hallamos a comienzos del siglo XXI: 1989
aparece como un hito que señala no sólo
el fin de la "guerra fría" sino
a la culminación de una embozada Tercera
Guerra Mundial, de la cual emergería triunfante
la democracia liberal capitalista.
La
caída del Muro de Berlín relevaría,
entonces, simbólicamente el derrumbe de
un orden mundial de estructura biopolar-
y la eclosión de un nuevo orden multipolar
que algunos, como Francis Fukuyama, llegan exageradamente
a ver como " el Fin de la Historia".
En
este nuevo contexto, la complejidad y la dinámica
de los procesos políticos, económicos,
sociales y culturales han alcanzado tal envergadura
que no admiten parangón con otras etapas
de la historia occidental. La trasnacionazionalización
del capital y de los negocios, la consolidación
de los bloques regionales, la revolución
tecnológica y mediática, la nueva
"Sociedad del Conocimiento" se unen
a la crisis de los viejos paradigmas: el Estado
Nación. Sin que podamos examinar
aquí la imponente diversidad de tales fenómenos,
remitámonos a destacar la certidumbre de
que vivimos una etapa de violenta transición
histórica.
La
complejidad en que nos sume semejante conmoción
ha llevado a acuñar términos que,
como "civilización posindustrial"
o "mundo posmoderno"; poco dicen de
la naturaleza del fenómeno a que apuntan.
Son estos algunos rasgos de esta etapa que tienen
impacto directo en el mundo empresario:
Crecimiento
de la competencia.
Ampliación del ámbito geográfico
del mercado potencial.
Existencia de clientes más informados y
exigentes.
Acortamiento de los tiempos de desarrollo y vida
de los productos.
Crecimiento de la demanda de servicios y de las
exigencias para satisfacer expectativas.
Disminución de márgenes de rentabilidad.
Requerimientos de flexibilidad, oportunidad, calidad
y satisfacción general del cliente.
Desarrollo exponencial de las comunicaciones.
Toda esta realidad contextual constituye un conjunto
de verdaderos motores del cambio organizacional,
los cuales operan en las diversas dimensiones
en que puede ser analizada una empresa: Estrategia
(productos/servicios y mercados), Estructura Organizativa,
Cultura Organizativa, Sistemas de Recursos Humanos,
Procesos, Tecnología Informática.
Así,
el cambio está siempre presente, inevitablemente
acompañando la vida de la empresa. Ser
conscientes de ello da sentido, legitimidad y
motivación para su abordaje y reclama elaborar
los enfoques conceptuales y las herramientas operativas
contundentes a su exitosa administración.
Sólo
es posible cambiar con la gente, no sin ella y
mucho menos contra ella.
Todo
cambio efectivo debe ser necesariamente participativo.
Impacto
en las personas
Entender
la naturaleza y la complejidad del impacto que
el cambio tiene en la persona es un prerrequisito
para encarar una metodología de intervención
sobre el mismo. Se presentan a continuación
algunas reflexiones al respecto.
El
cambio se halla inmerso en las entrañas
mismas de la realidad humana; cada uno de nuestros
aprendizajes y logros desde el mismo instante
del nacimiento son el fruto de un continuo proceso
de cambio que nos hace posible adaptarnos al medio
y poder modificarlo para facilitar tal adaptación.
Recordar
por un momento nuestras primeras experiencias
de aprendizaje es traer a la memoria aquellos
sentimientos que lo acompañaron: temor,
ansiedad, impotencia, frustración, pero
también satisfacción, alergia, euforia,
excitación.
¿Por
qué el cambio nos presenta esta doble y
contradictoria faz?. Sucede que todo cambio implica
una despedida y un encuentro. Cuando transitamos
una etapa de cambio abandonamos una situación
anterior y nos abrimos simultáneamente
otra nueva. Por ello es que la vivencia del cambio
encierra una paradoja afectiva: melancolía
por lo que ya no es y expectativa por lo que comienza
a ser. el proceso interior que acompaña
el cambio siempre supone superación de
una etapa, actividad, hábito y descubrimiento
o desarrollo de un horizonte nuevo.
En
cuanto al fenómeno del cambio organizacional,
el mismo siempre implica necesariamente el cambio
en las personas que la constituyen; para hacerlo
posible estas deben transitar personal e íntimamente
su propio proceso interior. En muchos casos este
proceso supone despedirse de logros, hábitos,
valores, en otras es la propia función
o sus contenidos principales los cuestionados
por el nuevo modelo organizativo.
La
sensación de fracaso al ver modificado
el escenario en el que se invirtió entusiasmo
y esfuerzo en el pasado, o la sensación
del vértigo asociado con el futuro todavía
difuso y exigente van acompañando las experiencias
diarias que se viven en estos procesos.
Avanzar
exitosamente en este ámbito turbulento
supone asumir tres actitudes fundamentales: poder
ver con realismo la situación, revisar
con paciencia los efectos de la incertidumbre
y trabajar creativamente en la construcción
del nuevo orden.
La
tan frecuente actitud de rechazo al cambio tiene
sus raíces en el temor a perder seguridad,
estima, poder y lleva en definitiva a creer que
dejar todo como esta es lo único que resguarda
la propia autoestima. En suma, son temores y ansiedades
lo que genera la tan mentada y poco comprendida
"resistencia al cambio". Pero es importante
destacar que en este mundo de finales de siglo,
tan lleno de inseguridades, relaciones efímeras
y acendrado individualismo, el hombre está
obligado a reconstruir una y otra vez las bases
de su autoestima, animándose a examinar
su propia realidad para corregirla y, si es posible,
mejorarla permanentemente.
Comprender
qué nos pasa y qué le pasa a la
gente que nos rodea frente al cambio que es el
camino para encarar con éxito su administración.
Todo
cambio supone aprendizaje en su sentido más
amplio: adquirir nuevos conocimientos, desarrollar
nuevas habilidades y pensar, sentir, y actuar
de manera distinta.

continúa>>>>
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