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La búsqueda de la calidad no se limita a una sumatoria
de buenas intenciones que apuntan a mejorar los
procesos productivos o la calidad de los productos
o servicios prestados.
Es
mucho mas que eso. implica adoptar una filosofía
que tome a la calidad como timón y que por lo
tanto, recorra de una manera integral todos los
niveles productivos y tome en cuenta otros aspectos,
como la preservación del medio ambiente y la seguridad
de los trabajadores.
Aplicar
herramientas de la calidad en el trabajo no solo
es el pasaporte a los mercados internacionales
sino que también, al eficientizar la producción,
incrementa la competitividad de la industria.
En
el camino de certificación de la calidad, los
sistemas bajo normas ISO 9000 son los mas reconocidos
a nivel mundial. Esta norma apunta a asegurar
la calidad en el proceso integral de producción,
poniendo el acento en el orden interno y en el
cumplimiento de estándares mínimos en la gestión
empresaria.
Esta
optimización general del proceso se complementa
con una herramienta que asegura la calidad en
el producto en si. Es el sistema Hazard de Análisis
de los Puntos Críticos de Control (HACCP), una
norma de aplicación especifica en la industria
de la alimentación. El HACCP controla los puntos
críticos, es decir, cualquier posibilidad dentro
del proceso productivo que implique riesgo de
contaminación o de desmejora en las condiciones
del producto.
Al
control de calidad en el proceso y en el producto,
se agregan las normas ISO 14000 de gestión ambiental.
Esta herramienta combina el progreso industrial
con el cuidado y preservación del medio en el
cual la industria se encuentra inserta. Esto no
solo reduce costos, (como el ahorro de energía
o de desechos) sino que mejora notablemente la
imagen integral de la empresa en su comunidad.
En
tanto, las normas BS 8800, de Salud y Seguridad
Ocupacional, ponen el acento en la optimización
de las condiciones laborales de los trabajadores
de la empresa. Esta mejora en las condiciones
de salud y seguridad de los operarios contribuye
también a la reducción d los costos, tanto a la
hora de contratar una ART como en la mejor asignación
del tiempo de trabajo si se eliminan las horas
perdidas por enfermedades o accidentes.
Finalmente,
hay una herramienta que cierra el circulo de la
calidad. Es el TPM (Total Production Management),
que apunta a asegurar que el proceso de producción
funcione de manera ininterrumpida, es decir, que
elimine las perdidas de tiempo innecesarias y
la superposición de acciones para un mismo objeto.
Todas
estas herramientas suponen una inversión en las
empresas, que bajo ningún punto de vista pueden
ser consideradas como un gasto.
Optimizan
el uso de los recursos materiales y humanos, eliminan
las áreas de riesgo de contaminación de los productos,
preservan el medio ambiente y contribuyen a la
seguridad y la salud de los trabajadores. Y como
si esto fuera poco, traen consigo la certificación,
sinónimo de la posibilidad de exportar.
Lic.
Hugo E. Lafaye
ARCOR
S.A.I.C.
Director
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