
Las
empresas empiezan a modificar su cultura a partir
del compromiso de la gerencia, pero sólo
tienen éxito cuando logran involucrar a
todos en el proceso,
por
Ric Matthews ~ Graham Bullen
La
palabra cambio provoca resistencias y temor. Sobre
todo en los niveles medios e inferiores para los
cuales el término está fuertemente
asociado con la pérdida del empleo. El
cambio, sin embargo, también representa
una oportunidad. Y una manera de reinventar a
la empresa y a los individuos que en ella trabajan.
Para
poder instrumentar el cambio que impone el nuevo
escenario mundial de la economía y los
negocios es esencial generar confianza en todos
los niveles de la empresa. La confianza en una
organización no es un lujo o una rareza;
es indispensable para el funcionamiento eficaz.
Es también un aprendizaje en el cual todos
los miembros intercambian sus experiencias para
poder alcanzar un objetivo común: comprender
y compartir la visión de la empresa.
El
siguiente artículo contiene los principales
conceptos de Ric Matthews y Graham Bullen en su
presentación en la última conferencia
internacional de la American Society for Training
and Development, realizada en Washington DC.,
Estados Unidos, en junio último, de la
que participó Gestión. Matthews
y Bullen son consultores de Deloitte & Touche
Consulting Group, en Johannesburg, Sudáfrica.
Cualquier
intento por lograr un cambio significativo implicará,
necesariamente, un conjunto de acciones amplias
e integradas. En el centro de todas estas iniciativas
deberá haber respeto y confianza mutuos.
Construir la confianza entre los individuos y
los grupos brinda el contexto, la plataforma y
la motivación continua para producir cualquier
cambio real en una organización. Pero si
la confianza se construye como una iniciativa
aislada o ad hoc, el resultado es generalmente
conflictivo.
Para
iniciar el cambio de la cultura de la empresa
o para apoyar el mejoramiento continuo, las organizaciones
de todos los tiempos necesitaron comprometerse
con tres aspectos fundamentales. La eficacia de
la implementación descansa en un banco
de tres patas:
las
decisiones ylas actividades dentro de la organización
deben ser legítimas,
la organización debe poseer la capacidad
para alcanzar lo que trata de lograr, y
la organización debe alcanzar sus objetivos
con una eficacia óptima.
En términos más simples: la organización
y su gente deben querer hacerlo, deben poder hacerlo
y deben continuar haciéndolo en forma eficaz
y eficiente. Una deficiencia en cualquiera de
los tres componentes redundará en un derroche
de energía y la realización de esfuerzos
destructivos para buscar una compensación
en el sistema organizacional.
Legitimidad
La
legitimidad dentro de la organización depende
del grado de aceptación, participación
e impacto que los empleados y todos los otros
grupos de interés tienen sobre las decisiones
reales y las actividades diarias. La legitimidad
óptima se logra cuando todas las partes
interesadas aceptan el resultado real y el proceso
por el cual será posible alcanzarlo. Encauzar
los intereses individuales y grupales (internos,
sociales, económicos y políticos)
es esencial para alcanzar la legitimidad. La arcilla
para modelarla está formada por el elemento
confianza. Cuanto mayor es la calidad de la confianza
entre los grupos, más fácil será
moldear y trabajar la arcilla para alcanzar los
requisitos de legitimidad. A su vez, cuanto más
se amase y trabaje esa arcilla, más elásticas
y flexibles serán las relaciones basadas
en la confianza. El foco creativo y dinámico
que se coloque sobre la legitimidad ayudará
a desarrollar una base fuerte y accesible sobre
la cual construir un éxito futuro.
Capacidad
La
capacidad de la organización se conoce
generalmente como creación de capacidad.
Cuando la organización conoce al detalle
los recursos que necesita, debe deliberadamente
embarcarse en un corijunto de actividades que
potencien y consigan alinearlos dentro de ella.
La creación de capacidad necesita considerar
las conductas, el conocimiento y las habilidades,
las actitudes y las creencias. De esto se desprende
que la creación de capacidad debe considerar
el rango completo de actividades y necesidades
de las personas que componen la organización.
Por lo tanto, incluye la provisión de capacitación
relacionada con las habilidades laborales, de
liderazgo y gerenciales, el empowerment individual
y las habilidades necesarias para implementar
la visión y la cultura de la organización.
Debido a que la capacidad no depende solamente
de las habilidades, la creación de la capacidad
también necesita considerar factores tales
como el contexto físico (por ejemplo, forma
y tamaño del lugar, rutas de acceso, distribución,
luz, entretenimientos, etc.;), los sistemas y
políticas, la estructura organizacional
y las metodologías del lugar de trabajo.
Cualquiera de estos elementos en si mismos pueden
constituir un punto de aprovechamiento clave para
el cambio. Juntos, se fusionan en el soporte indispensable
para el éxito de la compañía
Si bien cada organización puede tornear
el contorno de esta pata en forma diferente, su
naturaleza e importancia esenciales serán
iguales para todas las organizaciones. Solamente
en un clima de confianza real y de respeto mutuos
es posible identificar, explorar y comprender
estas cuestiones.
Eficacia
La
tercera pata del éxito en una organización
es la eficacia. Probablemente todas las organizaciones
sufren pérdidas, ineficacia e ineficiencia
en áreas sustanciales. Si las organizaciones
no son eficaces y eficientes, ningún grado
de legitimidad o capacidad producirá los
éxitos esperados. A la vez, la falta de
eficacia tiende a producir dinámicas que
socavan y/o erosionan los niveles de legitimidad
y capacidad de cualquier organización.
Cuando esta pata es demasiado larga o demasiado
corta, el efecto se siente en las otras dos. Frecuentemente,
el equilibilo se alcanza realizando un ajuste
compensatorio en las otras dos. La popular frase
"el movimiento se demuestra andando"
refleja el hecho de que "si un trabajo no
puede realizarse", todos se sienten desilusionados,
frustrados y en conflicto entre sí. Invertir
muchas energías en desarrollar la legitimidad
y la capacidad, sin asegurar una eficacia óptima,
no es solamente inútil sino peligroso.
Una vez desarrollados el entusiasmo y las expectativas,
todos quieren ver los resultados. Cuiando los
resultados no aparecen, o son insatisfactorios,
nuevas dinamicas dentro de la organización
que quiebran los soportes tan cuidadosamente armados
ganan impulso. La importancia crucial de este
párrafo reside en que no es posible construir
la capacidad y/o desarrollar la legitimidad sin
un énfasis simultáneo en la reingeniería
intensiva del proceso de negocios. Por el contrario,
la reingenieria del proceso comercial es inutil
sin el énfasis simultáneo en la
legitimización y la construccion de capacidad.
Como mínimo, será necesario ocuparse
de que las cuestiones tratadas durante el proceso
de construcción de confianza se llevan
a cabo.
continúa>>>>
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