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Innovación,
timón del crecimiento Empresario
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Por:
Hugo Lafaye
Si
fuese posible resumir en una sola palabra lo que
los clientes de fin da siglo exigen de sus empresas
sería innovación. Nosotros detectamos
que los consumidores no se conforman con los mismos
productos del año atrás, ni siquiera
con los que apenas llevan unos meses en las góndolas.
Por
eso es que desde la División de Sabores
de Arcor, desde donde se proveen todas las esencias
que utiliza el grupo, estamos siempre pensando
en como innovar.
Desarrollar
un nuevo sabor significa aplicar herramientas
de reingeniería. Esta necesidad puede surgir
porque es necesario contrarrestar alguna pérdida
de ventas en el mercado, porque el producto que
estamos vendiendo ya es caduco para el paladar
de nuestros clientes o porque la competencia lanzó
un nuevo producto al que debemos responder.
Incluso,
el desarrollo de un nuevo sabor o la modificación
de uno actual puede surgir por la necesidad de
ahorrar costos o de reemplazar algún ingrediente
natural por uno sistemático, que ha aumentado
su cotización en el mercado.
Desde
la División de Sabores de Arcor, la innovación
ha sido nuestra bandera. En el caso de los Bon
Bon, el producto emblema del grupo, el lanzamiento
llevo seis meses de desarrollo y de trabajo en
equipo por parte de nuestros profesionales y de
los grupos de degustación.
La
reingeniería es, en muchos casos, el puntapié
inicial para desarrollar nuevos sabores. En la
reingeniería del diseño del producto,
la nueva estrategia es desarrollada y probada
en el laboratorio. Un ejemplo típico es
el de la incorporación de edulcorantes,
para salir al mercado con una opción dietética.
La
reingeniería de mercado es un caso interesante
para emprender nuevos sabores. Partimos de la
base que tenemos en la góndolas un producto
líder, al que denominamos A, que acompañamos
con un segundo producto B, para que sirva de apoyo
al producto líder o que apunto a un nicho
e de mercado específico, como los productos
premium. Pero en algún momento, descienden
las ventas de A o la competencia diversificó
más la oferta y perdió clientes.
Entonces, se lanza el producto C, para revitalizar
la estrategia de ventas de conjunto. Esto es muy
común con los nuevos sabores de jugos o
de chicles, que apoyan a los clásicos de
naranja, menta y tutti frutti respectivamente.
Estos
son ejemplos que respaldan aquella premisa de
pensar siempre en el cliente. En coherencia con
eso, no podemos permitir que se aletarguen siempre
los procesos de innovación. Ganar mercado
implica también que cotidianamente, el
cliente tenga una oferta diferente por la cual
escoger.
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