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Cultura
y Valores
En
los primeros días de Enero 2005 verá
la luz editorial y estará disponible el
último libro del Lic. Hugo Enrique Lafaye,
con un título integrador de conceptos congruentes
con la idea rectora del autor: que la Cultura
como memoria histórica de las manifestaciones
de un pueblo, tiene necesariamente cabida en el
protagonismo del mismo, constituyendo por tanto
su Tradición más genuina y respetable.
Unir
dichos conceptos requirió de Lafaye toda
una primera parte del libro, así consignada.
Al
encarar la segunda parte, esa cultura social vernácula
que reconoce viva en la tradición, propone
con argumentos valederos que no quede impracticable
en nuestra gente, sino que reverdezca en ejemplos
de participación suficientes en beneficio
de las mayorías por parte de los que tengan
en claro su misión social.
Es
que muy íntimamente, el Licenciado Lafaye
opina que Argentina necesita de la Cultura como
Servicio que se ejercite, que se demuestre en
hechos concretos, como sabe ha ocurrido en los
países que progresan, tales los casos de
naciones como Irlanda e India que ocupaban lugares
postergados respecto de Argentina en términos
de desarrollo y crecimiento, pero que a través
de la clarividencia de sus dirigentes tomaron
el difícil y delicado camino de establecer
prioridades nacionales, e invirtieron grandes
sumas en apoyar su educación y cultura,
a la par que favorecer la investigación
y brindar adecuado marco legal para tentar a los
capitales extranjeros que invirtieron en emprendimientos
tecnológicos de futuro.
El
pragmatismo en los conceptos de entonces, así
como la persistencia en el esfuerzo pese a no
desconocer las necesidades que rodeaban a la población
es lo que permitió que la India e Irlanda,
tras un lapso de entre treinta y cincuenta años,
hoy sean ejemplo del mundo por su capacidad de
desarrollo.
La
acumulación de virtudes y valores produjo
los milagros y todo ello fue sólo nada
más que por entender que la cultura ( a
partir de enseñar lo que transforma verdaderamente
a una sociedad), era lo que faltaba hacer, y así
lo hicieron.
Pero
la Cultura no sirve de nada si no es practicada
como Servicio, el que nuestro pueblo necesita,
y hay que comprenderlo así. Por tanto Lafaye
está proponiendo a esa dirigencia a la
que quiere progresista, informada y solidaria,
que asuma su rol a fin de pergeñar entre
todos la Nación progresista (y no sólo
oportunista), que nos merecemos.
Ojalá
que este nuevo libro – cuyo autor dedica
al conocimiento de todos pero especialmente al
quienes ostentan la dirigencia empresarial, encuentre
la respuesta positiva de solidaridad, altruismo
y patriotismo como para comprometerlos a actuar
en bien de sus semejantes, un bien que según
la más simple regla de regla de mercado,
si se obtienen beneficios ciertos, se agrandará
la torta del consumo.
Por
tanto la Cultura y el Servicio se erigen, al igual
que la Tradición, en auténticos
“Factores de Recuperación de Valores
Humanos para el Desarrollo Social”.
Es
una cuestión de solidaridad, comprensión
e inteligencia, y aún el sólo hecho
de comprenderlo así, da simple justificación
humana a nuestro paso por esta vida.
Queda
de este modo otro libro con intenciones y anhelos
expresados, a disposición de la capacidad
de hacer y de imitar, de sus lectores.

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