| En
este espinoso tema de la deserción escolar
temprana que tanto afecta a la juventud argentina
cuanto a la de muchos países latinoamericanos,
las causas rondan siempre por los mismos carriles
no importa la latitud de que se trate, por cuanto
la problemática es lamentablemente común
en todas las naciones que componen la región.
Así
la pobreza se enseñorea en mayor o menor
medida en casi todos los países, el embarazo
adolescente es una triste realidad por falta de
educación y de medios, la moral permisiva
favorece que estos problemas persistan por generaciones,
y la falta de acciones positivas para controlar
la situación es una constante más
predicada que tenida en cuenta por los gobiernos
y por la gente que componen las distintas sociedades.
Precisamente
el secretario de Educación de la Nación,
Alberto Sileoni, referido al tema del embarazo
adolescente, señala que “contribuye
a la deserción escolar”.
El funcionario sostiene que “hay una vinculación
muy alta con la pobreza”. Sin embargo los
argumentos del educador, incluidos en una recopilación
estadística del Capítulo Infancia
de la organización Periodismo Social, fueron
relativizados por Edith Pantelides, investigadora
independiente del CONICET en el Centro de Estudio
de Población (CENEP).
“Es
probable que las adolescentes embarazadas tiendan
a abandonar la escuela pero la mayoría
de las adolescentes provenientes de sectores de
bajos recursos que se quedan embarazadas, ya están
fuera del sistema educativo”, advirtió
la especialista.
Pantelides opinó que “muchas abandonan
por problemas económicos o porque su proyecto
de vida está centrado en la maternidad;
no hay una relación causa efecto entre
embarazo adolescente y deserción escolar”.
Por
su parte, Inés Martínez, del Programa
Nacional de Salud Sexual y procreación
Responsable, estimó que “se debe
introducir el tema en las currículas escolares
tempranamente, porque la única información
que se da, a veces, es en la escuela secundaria”
“Estamos llegando tarde porque hay chicas
que se quedan embarazadas cuando todavía
no llegaron al secundario”, admitió.
Respecto
de las causales pobreza e incultura, quisiera
aquí citar el caso ya lejano en el tiempo
pero vigente aún como problema actual,
del caso de una maestra que empleaba como servicio
doméstico a una señora delgada,
madre sin instrucción y sin medios con
ya seis hijos que alimentar, llamada Josefina.
En su relación con la maestra, Josefina
siempre se quejaba de su mala suerte por tener
tantos hijos a los que debía dar de comer
y enviar a la escuela, y su queja concordaba con
su aspecto cansado y desgastado.
Sin
embargo, su patrona la docente descubre nuevamente
a Josefina con su vientre de embarazada y le formula
la siguiente pregunta: ¿Josefina, no me
diga que está otra vez embarazada?, recibiendo
la siguiente respuesta de la mujer: ¡Y señora,
que vamos a hacer... es la diversión de
los pobres!!.
Lo
dicho: pobreza e incultura; dejadez, falta de
conducta, desconfianza y permisividad; carencia
de planes e irresponsabilidad compartida; flagrante
desidia y conformismo culpable; al menos el placer
y que la sociedad provea como destino futuro,
componen esa realidad que inspiró la frase
de respuesta de Josefina, ya que sólo dos
de sus hijos continúan por ahora en la
escuela, y los otros cuatro ya preanuncian el
futuro del hermano por nacer: un nuevo chico de
la calle, sin escolaridad ni buen alimento, sin
posibilidades ni oportunidad de cambiar su vida.
Tales
son las variables de la deserción escolar
que se dan como un círculo vicioso, y por
ello aún cuando casi todo falta, es bueno
reconocer los esfuerzos que los bien inspirados
realizan para romper ese círculo.
En efecto la Fundación Uniendo Caminos”
busca alternativas para combatir la deserción
escolar.
Un
programa de la Fundación Uniendo Caminos
en informe del 23/4/2003, da cuenta que combate
la deserción escolar en la Villa 21 de
Barracas (Buenos Aires) mediante un sistema de
padrinazgos, que permite ayudar a las familias
para que los chicos no abandonen sus estudios.
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Informe
de Favio Orellana
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