
Por
un mejor ambiente para su empresa
La preparación para la entrega de un equipo
de producción, con el fin de someterlo
a mantenimiento, es una fuente inagotable de riesgos.
Algunas de las claves para prevenir eventos negativos,
consiste en mejorar las comunicaciones entre los
grupos que entregan / reciben, y desarrollar conciencia
y respeto a nuestros errores y omisiones pueden
ser fatales para los que deben realizar la tarea
siguiente:
Por
Nelson Culler
En
tierra de nadie
Todos los que hemos trabajado en una industria
conocemos numerosos casos de accidentes ocasionados
por fallas en la interfase entrega - recepción
de maquinarias recipientes, líneas
y equipos de todas clases.
En algunos casos no hay identificaciones
claras y confiables, otras veces los equipos no
han sido vaciados o lo han sido parcialmente,
en ocasiones las aislaciones entre recipientes
en operación y aquellos destinados
al mantenimiento son defectuosas o inexistentes.
Y, por sobre todas las cosas, los errores humanos
encuentran campo propicio para desencandenar
desde pequeños incidentes hasta catástrofes:
procedimientos incompletos o mal cumplidos,
permisos de trabajo equivocados o vencidos,
equipos de protección personal no
usados y los eternos mal entendidos entre
personas o grupos de tareas.
Lamentablemente muchos accidentes ocurren
también cuando mantenimiento entrega el
equipo reparado a producción, generalmente
por las mismas causas.
Es indudable que algunas de las claves para prevenir
estos eventos, consisten en mejorar las comunicaciones
entre los grupos que entregan / reciben,
y - desarrollar conciencia que nuestros errores
y omisiones pueden ser fatales para los que deben
realizar la tarea siguiente.
En este sentido, el desarrollo de listas de control,
especialmente para equipos complejos, asegura
que todos los aspectos riesgosos han sido considerados
y controlados satisfactoriamente antes de
entregar el equipo.
Le
proponemos, como hicimos en el número anterior
de Gerencia, revisar una serie de hechos reales
relacionados con el tema que hoy nos ocupa. Algunos
de estos ejemplos serán, seguramente,
aplicables a sus tareas.
Mala
aislación
Se desmontaba una bomba, en un circuito de aceite
caliente. Cuando se retiró la tapa, surgió
un chorro de aceite que se incendió, matando
tres personas y destruyendo la planta.
La investigación demostró que la
válvula del lado succión estaba
abierta y la de drenaje, cerrada.
Existía un permiso de trabajo emitido
por un supervisor, quien aseguró que había
controlado las válvulas. No se sabe si
esto es cierto o bien que un operario opero las
válvulas teniendo en cuenta que no
había ningún bloqueo o tarjeta que
indicara por qué se hablan cerrado o abierto.
En este accidente quedó evidenciado
que los procedimientos para esta operación
eran inadecuados, ya que:
·
El simple cierre de una válvula no garantiza
la aislación de un equipo.
·
Se deben usar bridas ciegas u optar por la
desconexión física total de las
cañerías.
·
Las válvulas deben ser bloqueadas
con cadena - candado.
·
El bloqueo debe ser acompañado por
una tarjeta colocada sobre la válvula.
Aislación
removida antes de tiempo
Un compresor de atileno fue parado para mantenimiento
y correctamente aislado con bridas ciegas.
Cuando se terminó el trabajo, estas últimas
fueron removidas, antes de realizarse la prueba
del equipo. Durante esta, se produjo una
pérdida de la válvula de aislación,
entrando etileno que formó mezcla
explosiva con el aire. Esta se inflamó
y el compresor quedó seriamente dañado.
No se deben retirar las bridas ciegas hasta
que el proceso de mantenimiento se complete.
Aislación
inadecuada
Un reactor fue lavado como parte de su preparación
para mantenimiento. Como no se soldaría
ni accedería al recipiente, se pensó
que el cierre de válvulas era suficiente
para aislar el equipo (no se pusieron bridas
ciegas). Pero una válvula tenía
una pequeña pérdida y pasó
un vapor inflamable. Al cortar una cañería
con una amoladora, el reactor explotó,
matando dos operarios.
Identificación
defectuosa
Una cañería fuera de servicio fue
marcada con tiza en el punto donde debía
ser cortada. Una lluvia borró la marca,
pero el cañista "recordaba de memoria"
donde debía cortar. Al usar la sierra se
produjo un derrame importante de un material
tóxico. Obviamente, se cortó la
cañería equivocada.
Identificación
al tanteo
Una cañería elevada goteaba
agua por una brida.
Se colocó un andamio para hacer la reparación.
El capataz, para ahorrarse la subida al andamio,
le señaló al operario la brida,
en la cañería de agua".
La brida era, en realidad, de una cañería
de monóxido de carbono. Cuando
el operario aflojó los bulones, perdió
el conocimiento y estuvo a punto de caer
del andamio.
Si el capataz hubiera subido al puente de cañerías
se habría dado cuenta que el agua era condensado
que caía de la línea de monóxido.
Identificación
ambigua
En un área había cuatro bombas iguales,
identificadas con un número en la
protección mecánica del acople.
Al retirar las cubiertas, se mezclaron, con
lo cual al volverlas a colocar, los números
no correspondían con la bomba. Esto
ocasionó un serio problema que pudo haberse
evitado pintando los números en el cuerpo
de cada bomba.
Identificación
inexistente
Dos válvulas de seguridad, aparentemente
iguales fueron removida y enviadas al taller para
su inspección y calibración. Una
fue calibrada a una presión de apertura
de 1 bar y la otra a 2 bares. Al instalarlas
fueron intercambiadas, con el consiguiente
riesgo.
Una buena práctica es, al retirar una válvula
de seguridad, colocar una tarjeta con un número
en la brida y otra con igual número en
la válvula.
Equipos
con mezcla explosiva
Había que soldar en la cañería
de descarga de una válvula de alivio. Se
la desconectó en ambos extremos. Cuatro
horas más tarde, se midió mezcla
explosiva en un extremo, introduciendo el detector
todo lo posible en el caño.
El resultado fue negativo y se autorizó
el trabajo. Mientras se pulía la brida
en el otro extremo, se produjo una explosión.
La cañería tenía 20 m de
largo y varios codos. Algo de gas había
quedado atrapado pero no fue detectado por
la medición hecha en el otro extremo.
Antes de permitir soldar en este tipo de cañerías
que habían contenido gases / vapores
inflamables, se debe purgar con vapor o nitrógeno
en su totalidad. Además, las mediciones
deben hacerse lo más cerca posible
del lugar a soldar.
Presión
atrapada
Este incidente ocurrió en una línea
totalmente soldada. Las válvulas fueron
soldadas. Para retirar una obstrucción,
un cañista removió la parte
interna de la válvula. Vio que el asiento
estaba atascado con un sólido y comenzó
a golpearlo. Súbitamente un chorro de un
corrosivo salió bajo presión
golpeándolo en la cara y afectando sus
ojos.
Este incidente ocurrió a pesar de haberse
aislado el equipo de bridas ciegas y supuestamente
eliminado la presión por una válvula.
Se recomienda el uso de un visor cuando se
hagan tareas de este tipo.
Purga
inadvertida
Un pintor debía pintar una cañería
en un puente de cañerías ubicado
a 4 m del suelo. Con ese fin se armó un
andamio sobre el cual se ubicó el pintor.
Un rato después, una salida brusca de vapor
le produjo serias quemaduras en el rostro
y pecho. Nadie advirtió que cerca
del caño a pintar había una purga
de vapor que se abría automáticamente
pocas veces por turno.
Antes de asignar una tarea, el supervisor
debe cerciorarse que situaciones como estas
sean conocidas y las medidas de seguridad, adoptadas.
Líneas
de servicio con remanentes
Una línea de vapor fue soplada y cortada
con una sierra. Luego, usando un martillo
se colocó un tapón en uno de los
tramos abiertos. Para asegurar el tapón
se procedió a soldarlo, pero cuando
se comenzó la tarea se produjo una explosión
y el tapón fue proyectado a larga distancia.
Afortunadamente el soldador no fue golpeado. Se
descubrió que algo de ácido había
caído en la cañería a través
de un serpentina de calentamiento, corroída.
El ácido, actuando con hierro del caño
había generado hidrógeno, aun después
del soplado.
Malos
entendidos
Cuando se expide un permiso para excavar
el suelo, la practica usual es requerir la opinión
de un electricista para determinar si hay
cables enterrados. Pero ¿qué es
una excavación? En un caso un contratista
pidió y obtuvo un permiso para nivelar
y raspar un suelo. No se previa una excavación,
así que el capataz no consultó al
electricista. El contratista, usando una
pala mecánica removió varios
centímetros del suelo y cortó un
cable vivo.
El
término "excavación" requiere
una definición cuidadosa, en cada caso.
Permiso
de trabajo
Un capataz de cañistas obtuvo un permiso
para modificar una cañería. A las
16.00 hs. sus operarios se retiraron, con
la intención de concluir el trabajo al
día siguiente.
Durante la noche, el capataz de producción
necesitó usar la línea. Verificó
que todo estaba en orden y le pidió al
hombre de mantenimiento de tumo que "levantara"
el permiso.
A
la mañana siguiente, los cañistas,
no sabiendo que el permiso había sido
anulado, comenzaron a trabajar en la cañería.
Como consecuencia se produjo un derrame y
dos operarios sufrieron quemaduras.
En
este caso, se debió respetar el principio
de que un permiso solo puede ser "levantado"
por la persona que lo firmo (o quien fue
asignado en su lugar).
Infinidad
de hechos como los comentados dan lugar a
lesiones, muertes o agresiones al ambiente. El
común denominador de estos sucesos
es la falta de información, la mala
o inexistente coordinación, la asignación
de personas mal entrenadas o sin criterio
y por que no decirlo... de los eternos resquemores
entre producción y mantenimiento.
Debemos
esforzarnos para lograr un traspaso de responsabilidades
lo más racional y comprensivo posible,
para erradicar la "fiebre de la interfase",
responsable de graves accidentes.
|