
MERCOSUR
María
Teresa del Rosario Moya Domíngez, Vicedirectora
de la Comisión Parlamentaria
Conjunta del Mercosur del Congreso de la Nación
Argentina.
El
cuarto bloque comercial mundial
La
desaparición del sistema bipolar, que comienza
a evidenciarse con la caída del mundo de
Berlín, el desmembramiento de la URSS,
y los cambios políticos económicos
producidos en los países que estaban alineados
a la órbita soviética, fue causa
efecto de la globalización del sistema
económico mundial, con base en el modelo
capitalista anglosajón.
En
ese contexto, y haciendo uso de las ventajas que
el GATT, hoy OMC, permite a los procesos de integración
regional, se fortalecieron las agrupaciones regionales,
particularmente la europea, que a partir del Tratado
de Maastricht (1992) conforma una Unión,
es decir un estadio mayor que la de mercado común.
El objetivo perseguido es prepararse mejor para
la competencia internacional. En América
del Norte se forma NAFTA, que crea una zona de
Libre Comercio (ZLC) entre EE.UU., Canadá
y México. Los países de la cuenca
del Pacífico, que son los de mayor crecimiento
económico en la última década,
Se
organizan y constituyen la ASEAN, organización
poco estructurada jurídicamente pero con
un fuerte comercio intra y extrazonal, con la
meta inmediata de conformar una ZLC.
Mientras
tanto, en América del Sur obedeciendo a
un mandato histórico, pero fundamentalmente
a una imperiosa necesidad de los nuevos tiempos,
Argentina y Brasil iniciaron, a partir de la declaración
de Iguazú de 1985, un proceso de mutuo
entendimiento que culminó con la firma
de un tratado de Integración bilateral,
en 1989, para luego ampliarse permitiendo la incorporación
de Paraguay y Uruguay.
Así
es como con la firma del tratado de Asunción
en marzo de 1991, se fundó el Mercosur,
con una concepción ágil, desechando
estructuras rígidas y preconcebidas, y
facilitando el entendimiento de los gobiernos
y las operaciones comerciales de los verdaderos
actores del proceso que son las empresas. Para
concretar las meta del establecimiento de un Mercado
común estableció previamente un
periodo de transición de 4 años
de duración, a fin de consolidar la formación
de una ZLC (eliminación de aranceles y
de barreras parancelarias) y de una Unión
Aduanera (UA): determinación de un arancel
externo común (AEC). Al vencimiento de
la transición, en diciembre de 1994, se
había conformado casi por completo la ZLC
ya que quedaban algunos productos exceptuados
respecto a los cuales ya se han pautado las fechas
de desgravación. A su vez, también
se llegó a una UA imperfecta, ya que sólo
falta acordar el AEC de un 15% del total de productos.
La
transición, el cumplimiento de los términos
plazos acordados y el mejoramiento de la economía
individual de cada uno de los países mercosureños
permitió además un rápido
crecimiento del comercio intrazonal, y fortaleció
la imagen de la región en el mundo.
Cuando
en diciembre de 1995 se firmó el Protocolo
de Ouro Preto se institucionalizó el Mercosur,
compuesto de seis órganos: el Consejo del
Mercado Común, el Grupo Mercado Común,
la Comisión de Comerció del Mercosur,
la Comisión Parlamentaria Conjunta, el
foro Consultivo Económico y Social y la
Secretaría Administrativa del Mercosur.
Hoy,
el Mercosur es el cuarto bloque comercial mundial,
ubicado luego de la Unión Europea, NAFTA
y Japón.
Poseen
una población de 200 millones de personas,
una superficie de 11.872 millones de Km²
que representa aproximadamente dos tercios de
la superficie total de América del Sur
y un PBI de 931.297 millones de dólares,
que significa el 44% del producto total de América
Latina y el Caribe y el 50% de la producción
total de Latinoamérica. Hasta el momento
los países que participan de él
recientemente se incorporó Chile han incrementado
su intercambio comercial, de u$s 2.700 millones
en 1990 a u$s 18.000 millones en 1995.
Una
nueva imagen, De la región, En el mundo.
EL
MERCOSUR en el día C
Chile en la puerta. La posibilidad de que
se integre, es el tema de la próxima reunión.
Buenos
Aires
La fecha clave es el 25 de junio. Ese día
se firmaran en esa ciudad, casi con seguridad,
los papeles que marcaran la incorporación
de Chile al MERCOSUR. Sólo un imprevisto
podría, a esta altura, malograr el hecho
en pos del cual trabajaron los equipos técnicos
y políticos de la Argentina, Brasil, Uruguay,
Paraguay y Chile. Sin embargo, hay otros elementos
en juego que aunque no traben directamente
la firma pueden hacer que el documento firmado
por los presidentes respectivos no pase de ser
un papel sin efectos reales. Lo más grave
que podría pasar sería tener que
suspender los elementos más importantes
a futuras discusiones.
El
ministro de Relaciones Exteriores chileno, José
Miguel Insulza, abrió el paraguas al asegurar
que el acuerdo podría firmarse en la fecha
fijada -para consolidar lo ya definido entre Chile
y los otros cuatros países y el resto
de los puntos negociarce a posteriori lo que de
hecho demoraría la vigencia del tratado.
Desde la Argentina; funcionarios del área
de economía opinaron que no sería
necesaria tal cosa, pues confiaban en saldar todos
los puntos antes de la cumbre del 25.
Las
principales diferencias que, al cierre de esta
edición, mantenían indefinido el
tema del alcance del acuerdo eran cinco: la propuesta
del bloque sobre las reglas de origen adicionales
para los productos de intercambio; el tema de
los derechos específicos; la conformación
final de las listas de productos; los problemas
de arancel para los sectores textiles y del calzado
y la posibilidad de tratar en profundidad la situación
final de los vinos chilenos.
Pero
más allá del momento en que se limasen
definitivamente las aristas que aún molestan
a los futuros socios (ojalá que más
temprano que tarde), la incorporación de
Chile es un hecho. La meta principal es, en un
plazo de ocho años, establecer una zona
de libre comercio para el 80 por ciento de los
productos de los cinco países. El 20 por
ciento restante, en el cual están incluidos
productos considerados sensibles y excepciones
de diverso tipo, convergerá hacia un arancel
común en un plazo de entre diez y 18 años.
La trascendencia de este acuerdo puede ser mirada
desde la esfera económica, pero también
en términos históricos.
Un
corrector al Pacifico. Para los chilenos, la ventaja
más destacadas será el acceso a
un mercado de 200 millones de habitantes (que
en 1995 compró productos chilenos por 2.500
millones de dólares, un 11 por ciento del
total de las exportaciones de ese país).
Aunque Chile atrae inversiones por mérito
propio, el acceso al mayor mercado regional aumentaría
su atractivo para los inversionistas.
Del
mismo modo, para los cuatro socios del MERCOSUR
tener a Chile como miembro equivale a subir un
escalón ante los inversionistas internacionales,
por el prestigio que tiene esa economía,
una de las de mayor estabilidad y crecimiento
de Latinoamérica. Otro punto clave es la
salida al Pacifico. Los países del mercado
asiático constituyen un mercado sumamente
atractivo en este momento, tal vez el más
atractivo del mundo por las tasas de crecimiento
de sus exportaciones.
Según
el subsecretario de Comercio Exterior argentino,
Alejandro Mayoral, "de los 900.000 millones
de dólares anuales que importan los países
del mercado asiático, más de 300.000
millones corresponden a productos que componen
la oferta exportable argentina".
El
funcionario argentino señaló que
"las exportaciones argentinas a la región
desde 1993 hasta el presente se han más
que duplicado, pasando de 977 millones de dólares
a 2.037 millones. Si la Argentina aspira a captar
el 20 por ciento del crecimiento anual previsto
para el mercado de alimentos procesados del este
de Asia, excluida la China, los embarques adicionales
serían de 300 millones de dólares
al año. Cada punto que se capture del incremento
anual de las importaciones totales de la región
implicaría embarques adicionales anuales
por 900 millones de dólares".
Un
poco de historia . La significación del
tratado entre los cinco países es muy grande
y salta a la vista si se observan los últimos
40 años de la región.
Como
describe Luciano Carvalho Ventura en su libro
Los empresarios y el MERCOSUR, "a partir
del inicio de los años 50 fueron hechos
algunos intentos de reedición de lo que
quedó conocido como el "Pacto ABC",
apuntando a una aproximación política
y económica entre la Argentina, el Brasil
y Chile". Todos los intentos fracasaron hasta
mediados de los años 80. La salida de los
regímenes militares y la llegada de gobiernos
democráticos en todos los países
marcaron el comienzo del proceso de integración.
En el camino quedaron numerosos desencuentros
y conflictos que en más de una ocasión
casi hacen que la sangre llegue al río.
A
contrapelo de esos tensos momentos, hoy resulta
natural imaginar la escena que podría tener
lugar el 25 de junio. Carlos Menem, Fernando Enrique
Cardoso, Eduardo Frei, Juan Carlos Wasmosy y Julio
Sanguinetti brindando por la incorporación
de Chile al MERCOSUR, con el disco Reunión
cumbre, de Astor Piazzolla y Gerry Mulligan como
música de fondo. Después de todo,
no hay por que privarse de un poco de buena música
mientras se escribe la historia.
EL
MUNDO MIRA AL CONO SUR
Coincidiendo con la cumbre del MERCOSUR, entre
el 23 y el 25 de junio se llevará a cabo,
también en Buenos Aires el encuentro Económico
del MERCOSUR 1996, organizado por el Foro Económico
Mundial (WEF). En esta ocasión se analizaran
cuestiones consideradas esenciales para las empresas
que actúan en la región y las que
planifican su ingreso.
El
foro nació en Suiza en 1971 y financia
sus actividades con el aporte de sus miembros,
lideres empresarios, académicos y gubernamentales
preocupados por mejorar la realidad económica
mundial.
Del
encuentro participarán, además de
los presidentes de los países socios del
MERCOSUR y Chile, el vicepresidente de la Comisión
Europea, Manuel Marín, y el presidente
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
Enrique Iglesias.
Para
los cuatros socios del MERCOSUR, un punto clave
es la salida al Pacífico. Los países
del mercado asiático constituyen un mercado
sumamente atractivo en este momento, tal vez el
más atractivo del mundo por las tasas de
crecimiento de sus exportaciones.
SAO
PAULO
Fernando
Enrique Cardoso fue a México y volvió
con una inesperada propuesta en la valija: un
acuerdo ambicioso entre ese país y el MERCOSUR.
El
viaje de Cardoso a México, a fines de febrero,
puede ser calificado de varias maneras, pero nunca
como convencional. El protocolo fue quebrado varias
veces. El presidente Ernesto Zedillo, en una diferencia
especial, recibió a Cardoso en el aeropuerto,
cambió el apretón de manos por un
abrazo y lo invento a cenar al Palacio Nacional,
donde hacia catorce años que ningún
presidente mexicano recibía visitantes
extranjeros.
Más
de un analista malicioso podría haber visto
en tanta cortesía el objeto de preparar
el terreno para el principal quiebre del protocolo:
pese a saber que los brasileños no pretendían
tratar asuntos comerciales en la comitiva
no había ni un miembro del equipo económico
Zedillo propuso, para sorpresa general, un acuerdo
comercial entre México y el MERCOSUR .
En
términos genéricos la propuesta
prevé tres puntos principales: amplia desgravación
de tarifas aduaneras, liberación de inversiones
en el sector de servicios y acción conjunta
en la defensa de derechos de propiedad intelectual.
El
canciller brasileño Luis Felipe Lampreia
reaccionó positivamente a la propuesta,
que consideró "más ambiciosa"
que las que Bolivia y Chile están estudiando
para asociarse al MERCOSUR, y Cardoso se comprometió
a ponerla en consideración de los socios
del bloque. Pero las autoridades mexicanas no
quisieron que la reunión terminase sin
un compromiso concreto e insistieron, a costa
de otro desencuentro diplomático, en que
la declaración conjunta de los dos gobiernos,
divulgada al cierre de la visita, dijese que el
Brasil y México habían decidido
firmar una alianza estratégica.
Los
brasileños se resistieron. Sólo
tras largas negociaciones aceptaron incluir la
expresión, algo suavizada. Finalmente el
comunicado divulgo que los dos países habían
decidido la "construcción de una alianza
estratégica".
El
acuerdo preocupó a la prensa brasileña.
Un editorial del diario O Estado de Sao Paulo
consideró que la propuesta "en los
términos en que fue formulada, no interesa
al brasil" y el presidente, por no prepararse
suficientemente para lo que encontraría
la diplomacia brasileña habría
tenido conocimiento previo de la intención
mexicana de proponer una alianza estratégica-
, no tuvo cómo liberarse del "asunto
inconveniente" al contrario" concluía
el texto, Cardoso "es ahora el intermediario
de la propuesta mexicana ante el MERCOSUR".
De
hecho, hay varios motivos para creer que el presidente
brasileño, que dio una concurrida clase
en el Colegio de México, es quien se llevo
a su casa la tarea más difícil.
Tendrá que convencer a los socios del MERCOSUR
de que se puede, por ejemplo, liberar de impuestos
los productos mexicanos sin agravar los problemas
que los países del bloque enfrentan en
su balanza comercial.
La
desvalorización cambiaría de más
del 50 por ciento promovida por Zedillo para combatir
el efecto tequila volvió muy competitivos
a los precios mexicanos en el mercado externo.
Las
exportaciones mexicanas crecieron un 43 por ciento
entre 1994 y 1995, generando el año pasado
un superávit de 7.800 millones de dólares,
contra un déficit de 18.500 millones en
1994. Sólo en el comercio con el Brasil,
la balanza desfavorable a México en 473
millones de dólares en 1994 se invirtió
en 1995, cuando pasó a ser positiva en
287 millones de dólares. Se puede pensar
que, en un escenario da alícuotas rebajadas,
la tendencia sea a una balanza cada vez más
favorable a los mexicanos.
Además,
la firma de tal acuerdo depende de que los países
involucrados consigan encontrar un espacio en
la complicada trama de los compromisos internacionales
que ya poseen. Esa red envuelve al MERCOSUR, al
NAFTA y aún a la ALADI, de la cual los
cinco países en cuestión son miembros,
y cuyos acuerdos incluyen una clara condición
de reciprocidad: las ventajas recibidas por un
miembro de la entidad deben ser extendidas a los
otros.
Incluso
antes de que se conocieran los detalles de la
propuesta mexicana, se puede decir que en ese
punto la posición de México es más
cómoda; el país ya consiguió
que la ALADI lo dispensase de esa obligación
para asociarse al NAFTA. Además, el bloque
norteamericano no impide que sus miembros realicen
acuerdos comerciales individualmente.
El
agregado José Luis Bafuto, miembro de la
embajada mexicana en el Brasil, admito que México
"está más libre" para
integrarse a otros países o bloques comerciales.
Según él, además del MERCOSUR
el país quiere elaborar acuerdos con la
Unión Europea y el Japón y otros
países asiáticos.
En
el caso del MERCOSUR, dijo Bfulto, se decidió
que el próximo paso será una reunión
de comisiones del Brasil y México para
tratar los detalles del ambicioso proyecto.
El
acuerdo básicamente se centra en tres puntos:
desgravación de tarifas aduaneras, liberación
de inversiones y defensa en común de la
propiedad intelectual.
ROBERTO
HOMEM DE MELLO
Imagen de jaguar y maullidos de gato
Distribución de ingresos en Chile. La inequidad
se supera con productividad y capacitación.
SANTIAGO
DE CHILE
Sin duda alguna, Chile es vedete económica
de los años noventa entre la sanciones
latinoamericanas. Según la CEPAL sólo
este país se mantiene desde fines de los
ochenta en un sendero de crecimiento rápido
y sostenido, con progresiva disminución
de la inflación y una alta tasa de ahorro
nacional . Sin embargo, dichos progresos son no
solo garantía de una correcta distribución
de los ingresos hacia los sectores más
humildes de la población.
A
pesar de los rugidos del llamado jaguar de Latinoamérica,
el curso que registró el famoso chorreo
de riquezas chileno, hizo que muchos compatriotas
del ministro de Hacienda, Eduardo Aninat, quedaran
secos de toda distribución por lo que economistas
opositores compararon al país con un simple
gatito faldero.
Luego
de reconocer lo inequitativo de esta distribución
de ingresos, el titular de esa cartera afirmo
que el camino correcto va por incrementar la productividad
e impulsar la educación y la capacitación.
Sin
embargo, en chile se produjo un considerable aumento
en la productividad. Según el economista
J. Cenda, en su resumen del segundo trimestre
de 1995, durante el periodo 1990-1994 el aumento
de la productividad media fue de 3,7 por ciento
(seis por ciento en 1995), mientras que para el
mismo periodo la recuperación de ingresos
es casi inexistentes. Eso se explicaría
por "las elevadas rentabilidades registradas
en igual periodo por el capital interno y externo
en el país".
Lo
mismo vale para el lapso 1992-1994. Según
el ministro de Planificación y Cooperación
(Mideplan) mientras por un lado la productividad
aumentó la distribución de los ingresos
experimento un "leve deterioro".
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