
Mejores
resultados
Por:
Lic. Hugo E. Lafaye
Tradicionalmente
las empresas asocian calidad con el control de
los objetivos de los resultados, los que se convierten
en los parámetros por excelencia a la hora
de juzgar la eficiencia de la gestión.
Sin
embargo, existe un aspecto que para muchas empresas
pasa inadvertido y que contribuye a mejorar las
acciones integrales de la organización:
la motivación del personal.
La
empresa no puede desconocer que las inquietudes,
expectativas e intereses subjetivos de sus miembros
son factores determinantes de la manera en que
éstos desarrollan su trabajo.
Pero
o que muchas veces no se dimensiona con exactitud
es que en la medida que se acorta esa brecha entre
los objetivos económicos de la compañía
y las aspiraciones personales del trabajador,
se logran dos metas ala vez: eficiencia en la
empresa y satisfacción de sus trabajadores.
La
psicología define a la motivación
como el proceso por el cual las necesidades insatisfechas
de una persona generan energía hacia ciertos
objetivos, cuyos logros habrán de satisfacer
esas necesidades.
Por
eso es que resulta clave, desde el punto de vista
de la organización, lograr la mayor coincidencia
entre los objetivos de las personas y los objetivos
de la empresa.
¿Y
qué es lo que demandan los trabajadores?.
El psicólogo Abraham Mashlow diferencia
estas necesidades como: Fisiológicas, referidas
a las necesidades vitales de la persona; de Seguridad,
que tienen que ver con la conservación
de lo que se tiene y la defensa ante el peligro;
Sociales, en cuanto a la necesidad de la persona
de relacionarse con sus pares; de Estima, esto
es, del reconocimiento de esos pares hacia el
individuo, y de Autorrealización, por cuanto
la persona tiende a buscar su plenitud y afirmar
su vocación y el gusto por lo que se hace,
sumando a los factores objetivos, que tienen que
ver con el grupo humano y las condiciones del
lugar donde se desarrolla el trabajo.
Optimar
el entorno laboral es el primer paso para incrementar
la motivación del personal. Mejoras lógicas,
de iluminación, equipamiento, temperatura,
ruidos y un mejor clima entre los operarios son
aspectos que contribuyen en ese sentido.
La
motivación extrínseca tiene que
ver con los beneficios que obtiene el individuo
según los resultados de su tarea. Si bien
uno de los incentivos más tangibles es
el salarial, existen otras recompensas que movilizan
a las personas y que no necesariamente pasan por
el factor económico, como los sistemas
de premios y reconocimientos especiales que tienen
la función de destacar y valorar el trabajo.
Por
último, la motivación trascendente
es la que supera el marco de los beneficios económicos
o personales del trabajo. Está relacionada
con las expectativas integrales de los trabajadores
en cuanto a su vida personal, y también
deben ser muy tenidas en cuenta por la empresa.
Así
las cosas, es imprescindible tener en cuenta que
motivar al personal es una herramienta más
en la búsqueda de la Calidad Total.
Para
eso, conviene repasar los conceptos básicos
en los que debe asentarse una política
de motivación: definir las metas con claridad;
desagregar las metas en pequeños objetivos
de corto plazo; desafiar a los trabajadores a
conseguir nuevas habilidades; reconocer las áreas
en que las personas son más fuertes, trabajar
sobre ellas y capacitar en ese sentido; verificar
si lo que se está haciendo realmente se
está haciendo bien y, sobre todas las cosas,
premiar los logros.
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