
Biotecnología
Los
avances de la industria de la biotecnología
parecen demasiados lentos e inciertos para muchos
analistas de mercado. Pero hay que poner las cosas
en perspectiva: se trata de una disciplina relativamente
nueva, y puede dar el gran salto cuando se complete
el proyecto de Genoma Humano.
Las
ganancias de la biotegnología pueden llegar
a superar a las de la industria de la computación
en muy pocos años. Quienes no lo crean
deben considerar que ambas actividades se han
desarrollado a ritmos diferentes y recorrieron
caminos también muy distintos.
La
informática tuvo un período de gestación
considerablemente largo antes de convertirse en
un sector innovador y de crecimiento explosivo.
En
cambio, el descubrimiento de la estructura del
ADN es relativamente reciente (1953). Puede decirse
que la industria de la biotecnología está
donde se encontraba la informática a fines
de la década de 1970, pero mantienen un
as bajo la manga: el proyecto Genoma Humano, que
trazará el mapa completo de la estructura
genética del ADN, dará sus frutos
muy pronto.
Existen
alrededor de 80.000 genes en un genoma humano,
la mayoría podrá codificarse con
información médica importante que
permitirá saber, por ejemplo, que genes
son responsables de las enfermedades hereditarias.
Según la ley de Moore, la capacidad de
microprocesamiento se duplica cada 18 meses; la
cantidad de ADN secuenciado excederá esa
cifra. A medida que se conozca la arquitectura
básica de la salud, la enfermedad y la
vejez, sus huellas estarán disponibles
para buscar cada aplicación comercial concebible.
Esta
nueva herramienta conduciría a una era
de la medicina tan prodigiosa como la base que
se inició con la penicilina. ¿cuándo?
El gran paso puede darse aproximadamente en la
década del 2020, pero podría suceder
mucho antes.
Velocidad
y precisión
Los
progresos ya son significativos, como puede verse
en el campo de la farmacogenómica, que
combina el desarrollo de drogas con la genética.
Utilizando la nueva tecnología de microarrays,
o chips de ADN, un cientifico puede medir los
niveles relativos de miles de diferentes productos
genéticos. Una vez reunida esta información,
se podrán realizar pruebas de clasificación
genética que protejan a los seres humanos
contra los efectos colaterales de una droga, o
predecir qué pacientes responderán
a un tratamiento.
Otro
ejemplo del rápido desarrollo de la industria
se encuentra en el caso de tres genes vinculados
con la obesidad. Los tres fueron descubiertos
entre 1994 y 1995. Uno de ellos, bautizado Obese,
fue vendido por Amgen en US$ 20 millones iniciales,
pagos adicionales previamente acordados
que superan varias veces esa cantidad,
y regalías.
Por
otro gen, Tubby, se negociaron contratos de investigación
por un valor de US$ 70 millones.
Pero
este tipo de descubrimiento no se traduce automáticamente
en un aumento en el precio de las acciones de
las empresas fabricantes como sucede en el resto
del sector de alta tecnología. La informática,
por ejemplo, es una industria absolutamente impulsada
por el mercado, sin trabas impuestas por el gobierno
(con excepción de alguna acción
ocacional antimonopolio). La biotecnología,
por el contrario, debe enfrentarse a un gran handicap
regulatorio: la aprobación de la Food and
Drug Administation (FDA).
Años
y millones
Según
Pharmaceutical Research & Manufactures of
América, para que una nueva droga llegue
a la etapa de pruebas clínicas y de aprobación
de la FDA se necesitan alrededor de US$ 500 millones
y aproximadamente 15 años. Obviamente,
ninguna pequeña empresa puede enfrentar
todo el proceso por si solo y, además,
el período para la gestación de
producto excede en gran medida su capital inicial.
Por lo tanto, el precio para ingresar a la subasta
del genoma humano la licencia de genes
para IyD y para su desarrollo comercial, que creará
la fuente más importante de riqueza médica
del nuevo siglo excluirá a todos
menos a los grandes jugadores. Al igual que para
conseguir un lugar en Sotheby o en el recinto
de la Bolsa, los pequeños jugadores están
en desventajas y son una franca minoría.
Debido
a estos obstáculos, la biotecnología
ya no puede desarrollarse en el mismo ámbito
empresarial que la informática, donde cualquier
profesional independiente puede fundar su empresa
con escasos recursos y convertirla en un éxito
arrollador. Pero eso no significa que no existan
recompensas ni que las empresas de biotecnología
no puedan alcanzar un éxito resonante;
pero estas pequeñas empresas deben concentrar
sus esfuerzos de investigación en las enfermedades
deben concentrar sus esfuerzos de investigación
en las enfermedades y ceder el resto del ciclo
de desarrollo de una droga (y su mayor retorno
sobre la inversión) a compañías
más grandes, ya sea asociándose
con ellas o vendiéndoles el control accionario.
Algunas
de estas empresas evolucionarán para convertirse
en versiones más pequeñas e innovadoras
de los grandes laboratorios farmacéuticos
que han dominado el mercado del cuidado de la
salud durante los últimos 150 años,
y muchas formarán unidades operativas independientes
dentro de esas grandes empresas. Pero lo más
importante es que esta disciplina iniciará
un fuerte proceso de revitalización cuando
finalice el análisis del genoma humano
y se comercialice ese conocimiento.
Todavía
hay mucho para repartir. Las grandes empresas
farmacéuticas controlan sólo 7%
de las ventas totales y la mayor compañía
de biotecnología solamente cubre 16% de
su mercado objetivo. Prácticamente todas
las semanas se abren nuevos segmentos; y a medida
que surgen innovaciones y la industria alcanza
sus metas, probablemente se produzcan los retornos
con los que Wall Street ha soñado tanto.
Dos
mundos diferentes
Cualquiera
que haya escrito un programa de software o diseñado
cualquier dispositivo de hardware sabe que nunca
se alcanza el éxito la primera vez, independientemente
del cuidado que se haya puesto en el diseño
o en las pruebas. Se ensaya, se ve lo que no funciona,
se revisa, se vuelve a correr, se ve lo que no
funciona bien la segunda vez, etc., etc. en el
mundo de la informática estos ciclos de
depuración se reducen cada vez más,
porque las técnicas y los elementos de
prueba están mejorando. Además,
muchos usuarios deseosos de introducirse en las
novedades, son cada vez más tolerantes
con los problemas que presentan las primeras ediciones
y a menudo aceptan versiones de programas sabiendo
que encontrarán fallas.
Las
empresas de biotecnología también
tienen que depurar sus productos. La diferencia
es que un solo ciclo de prueba, primero in vitro,
luego en animales y finalmente con humanos, insumo
alrededor de ocho a nueve años, y cientos
de millones de dólares. En otras palabras,
la droga tiene que ser buena desde el primer intento,
y generalmente no lo es. siete de diez drogas
que ingresan a la etapa de pruebas clínicas
de la FDA no son efectivas o se consideran tóxicas,
o ambas cosas, aunque en el laboratorio hayan
tenido buenos resultados.
Ahora,
las apuestas más seguras en las empresas
de biotecnológia no se orientan hacia aquellas
que buscan drogas revolucionarias, sino hacia
las que desarrollan bases de datos y herramientas
para ayudar a los laboratorios que se dedican
a descubrir drogas. Algunos de estos productos
prometen mejorar los medios para identificar a
los candidatos existosos y acelerar el ciclo de
prueba.
Pero,
aunque los progresos duplicaran la cantidad de
prospects para nuevas y prometedoras drogas y
redujeran el tiempo de prueba a la mitad, la industria
de la biotecnología todavía está
años luz de la informática en cuanto
a índices de éxito.
Richard
B. Brewer y David H. Freedman
©
MERCADO/Forbes Asap
|