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Primera Planta Certificada ISO 9000 (2000). Como proyecto de un estudio comenzado en el año 2000 y ante la propuesta de modificaciones...Leer más.


Normas ISO 9000

ISO 9000

ISO 9000, versión 2000, Experiencia Operativa, fue presentado en la Feria del Libro en la ciudad de Buenos Aires. Su contenido versa sobre la reciente edición de las Normas Internacionales de Calidad ISO 9000. La autoría corresponde al Lic. Hugo Enrique Lafaye, quien acredita varias obras anteriores...Leer más


La obsesión por la calidad

Primero fueron las terminales, luego las alimentarías, ahora es el turno de los servicios, y hasta el Estado Provincial y los contratistas de obra pública. Córdoba está registrando un fuerte Impulso en el área del aseguramiento de la calidad de los procesos, de las organizaciones y de los recursos humanos. "Pasó el boom publicitario de la calidad y ahora la cosa va en serio", aseguran empresarios y consultores.

El avance industrial y tecnológico a mediados del siglo XX situó a Europa y Estados Unidos por encima de la se­gunda ola, que, en la definición de Al­vin Toffler, había sido generada por la producción en masa, movilizada por la abundancia de recursos naturales y mano de obra barata en los albores del capitalismo. En ese marco, las líneas de producción de las principales in­dustrias multinacionales comenzaron a aplicar normas de calidad, con el ob­jetivo primario de producir de acuerdo con las especificaciones necesarias al menor costo posible, de manera de au­mentar la rentabilidad.

Con el tiempo, el concepto de cali­dad se fue ampliando, y comenzó a abarcar también las acciones orienta­das a la satisfacción de las necesida­des del cliente.

En Córdoba, la primera gran ola de certificaciones de calidad se produjo a mediados de la década del '90, cuando las automotrices comenzaron a exigir­le a sus proveedores que desarrollaran procesos de producción acordes con las normas ISO, y posteriormente avanzaran hacia estándares más com­plejos y específicos. En ese momento, casi ninguna empresa autopartista so­licitaba asesoramiento en calidad por iniciativa propia, sino que únicamen­te buscaba cumplir con el requeri­miento de sus clientes.

"Las primeras certificaciones en Córdoba no respondieron a una verda­dera búsqueda de mejorar la eficien­cia de las empresas, sino que fueron requeridas por los clientes", evoca Al­bino Bertolina, de la certificadora ale­mana Tüv Rheinland, que opera en Córdoba desde 1995.


También por el marketing

El segundo movimiento de impor­tancia se produjo entre fines de 1998 y mediados de 1999, cuando a la crisis de la industria automotriz se sumó el ver­tiginoso crecimiento del sector de em­presas de servicios. Muchos empresa­rios se convencieron de que por una cuestión de competitividad, y para lo­grar una mejor imagen, debían aplicar y certificar sistemas de calidad.

Aquí surge un aspecto importante: si para las industrias la certificación de calidad fue clave para continuar pro­veyendo a sus tradicionales clientes, para las empresas de servicios la certi­ficación de calidad se transformó en una excelente herramienta de marke­ting. Esto, según opinan muchos, des­virtuó el verdadero propósito de la aplicación de un sistema de calidad orientado a mejorar los resultados, y convirtió a la certificación en un fin en sí mismo.

Para Daniel Marchi, Director del metier de Logística de Vehículos de CAT Argentina (con ventas por US$ 24,2 millones y 103 empleados), "las certificaciones ISO 9000 están de­cayendo en prestigio", debido a que "algunas certificadoras han homologado cualquier proceso, y cualquier empresa, sin verdaderos cambios en los resultados".

A pesar de que todas las empresas consultadas por MERCADO Córdo­ba consideran que sería un error em­prender un proceso de certificación de calidad únicamente por los bene­ficios que se pueden obtener a esca­la publicitaria, las acusaciones cru­zadas abundan. Lo cierto es que la obtención de la certificación de cali­dad otorga la chapa necesaria para demostrar cierto nivel como empre­sa. Esto llega a tal punto que hay em­presas importantes del medio local que no quieren difundir que están en proceso de desarrollo de normas de aseguramiento de la calidad para no alertar a sus competidores.

"Los sistemas de aseguramiento de calidad son herramientas muy impor­tantes para garantizar al cliente que la operación está bajo control, es decir, que es estable en el tiempo", subraya Marchi, "por lo cual realmente preocu­pa ver empresas que no los tienen".

Con todo, según los principales re­ferentes del mercado, las empresas de servicios actualmente representan más de 20% de las compañías que han cer­tificado calidad, y este porcentaje va creciendo rápidamente.

Las normas ISO
La primera serie de normas ISO 9000 fue editada en 1986. Su inten­ción no es establecer estándares de pro­ductos ni certificaciones de calidad en sí mismas, ya que no son normas es­pecificas para una actividad en particu­lar, sino un sistema de gestión con ca­lidad. "ISO 9000 son contenidos mínimos y recomendaciones básicas que hacen más confiable a la organiza­ción. Es el piso de la calidad, es la nor­ma más elemental, sobre eso hay mu­cho más para hacer", destaca Femando Scarpatti, de SQ Consultores.

Según Erhard Grundke, de la mis­ma consultora, "la norma dice qué es lo que una empresa debe hacer para que sea completa, es una estructura madre, para que, a partir de ahí, cada una aplique sus particularidades; por­que no se puede crear una ISO especial para cada actividad".

Las normas actualmente vigentes son las editadas en 1994 y comprenden las ISO 9000 (con sus variantes 1, 2 y 3). Serán reemplazadas a partir del año próximo por las llamadas ISO 9000 e ISO 9001 edición 2000, cuyos últimos borradores se hallan en proceso de aprobación. A ellas se agregan las ISO 14000 (lanzadas en 1996), que ponen énfasis en el cuidado ambiental. Y lo más avanzado en normas de certificación la serie ISO 18000 - incluye aspectos de la seguridad e higiene laboral. En la Argentina ya hay algunas; ­empresas que están trabajando para certificar con este estándar.

Pero las normas ISO no son las úni­cas que existen. Ante la necesidad de profundizar los estándares de asegura­miento fueron apareciendo otras ver­siones, como la Q1, válida únicamen­te para la marca Ford; EAQF y QS 9000 específica para el rubro automo­tor; MS 9000, para gestión de materia­les; QOS, acerca de la Gestión de Indi­cadores Gerenciales; EQAL, para procedimientos de evaluación logísti­ca, etcétera.

Los servicios al frente
En Córdoba, las primeras empresas que certificaron con ISO 9000 lo hi­cieron en 1994. En ese momento la de­manda era muy incipiente, de corte netamente industrial y de unas pocas empresas orientadas a la exportación. Las que recién comenzaban a diseñar y desarrollar sistemas de calidad pro­venían principalmente de los sectores metalmecánico y autopartista, que tenían como único fin adecuarse a las exigencias de las terminales de las que provenían. “Se podría resumir que en aquella demanda existía una fuerte necesidad de garantizar la calidad del producto. La medición de la productividad no estaba instalada, y menos aún combinar los procesos de calidad con la rentabilidad final de la empresa”, explica Carlos Medina, de la consultora Excellence Group.

A partir del año siguiente, la demanda ­de asesoramiento para el desa­rrollo de sistemas de calidad fue aumentando por las exigencias del mercado globalizado, lo que a su vez produjo un cambio en la mentalidad empresaria. Según Ramón Arroyo, de la consultora que lleva su nombre, "al­gunas empresas comenzaron a ver las ventajas que se podían obtener en tér­minos de organización y mejora de la eficiencia, encarando estos temas por iniciativa propia, sin que sus clientes se lo exigieran expresamente".

Mas adelante, la industria alimentaria a ocupar un lugar importan­te como demandante de asesoramiento para el desarrollo y certificación de sistemas de calidad en sus procesos de producción. Para Raquel jahn, de la certificadora multinacional de origen noruego Det Norske Veritas (DNV), los años 1998 y 1999 fueron muy bue­nos para este sector, que pasó a de­mandar la certificación de sistemas de seguridad alimentaria, como Buenas Prácticas de Manufactura o las nor­mas sobre Análisis de Riesgos y Pun­tos Críticos de Control (HACCP).

En los últimos dos años, el princi­pal movimiento de la demanda fue su traslado hacia el sector de servicios, lo que coincidió con la importancia rela­tiva que este sector fue adquiriendo en la conformación del producto bruto de Córdoba. En 1999, de las diez empresas que mas crecieron en la provincia, siete pertenecen al sector servicios (ver MERCADO Córdoba, julio 2000).

“Entre las empresas que hemos cotizado, se encuentran las telecomunicaciones, imprentas y empresas que no eran las que tradicionalmente demandaban certificaciones de calidad”, señala Natalio Treviño, responsable del Arca Córdoba de la certificadora italiana Rina, Registro.

Algunos consultores, incluso, han apuntado directamente a este nicho. En los servicios "es donde la econo­mía de costos que se logra con los sis­temas de calidad resulta mucho más significativa, ya que son procesos de gestión, y las empresas de servicios son pura gestión", afirma Scarpatti.

Actualmente, existen en Córdoba alrededor de 200 empresas con calidad certificada por alguno de los seis orga­nismos que abrieron delegaciones lo­cales (DNV, SGS, BVQI, Tüv Rhein­land, IRAM y, desde hace seis meses, la italiana RINA).

Costos y beneficios
Un desarrollo de calidad apunta a erradicar errores técnicos (de planeamiento, del proyecto o diseño, erro­res en la fabricación o en la ejecución), orgánicos (definición de responsabili­dades, de información, de comunica­ción o en la contratación), y errores personales (falta de información, falta de motivación, por negligencia, por exceso de confianza o errores inten­cionados). "Estos distintos errores sue­len significar un costo de 30% de la facturación de una empresa", asegura Scarpatti. "En el caso de la planta de Arcor en Arroyito, que certificó cali­dad en diciembre de 1994, se puede ver la relación costo - beneficio. A pe­sar de que esa planta funcionaba bien, al año siguiente demostró que podía reducir en diez veces los costos por rechazos y re-trabajos. Este es un ejemplo más que elocuente de que una aplicación sensata de la norma redu­ce costos".

Para Héctor Hillman, gerente de Calidad del Centro Industrial Córdoba de Volkswagen Argentina (con ventas anuales por $ 219 millones), "sistema­tizar y documentar las actividades, de­finiendo claramente responsabilidades e instrumentando mecanismos de de­tección, prevención y resolución de problemas, permite aprovechar plena­mente las ventajas de un Sistema de Calidad certificado".

Venturi Hnos. (cuya facturación anual suma $ 10 millones, y da em­pleo a 183 personas) comenzó a tra­bajar por cuenta propia en el desarro­llo de sistemas de calidad mucho antes de que surgiera la necesidad de certificar con ISO 9000. "Nosotros realmente queríamos desarrollar un sistema que no sólo garantice a nues­tros clientes que les podíamos dar ca­lidad, sino también transformar anti­guas formas de trabajar en nuevas prácticas, que nos permitieran alcan­zar una mayor productividad y valor agregado", indica Carla Venturi, coor­dinadora del Sistema de Calidad de la planta.

En la misma línea se inscriben las empresas de servicios que certificaron calidad en el último año. "A nosotros nos permitió incorporar elementos de trabajo que nos dieron una idea aca­bada de los costos por la falta de orga­nización y de la no calidad, lo que nos dio como resultado minimizar las pér­didas por fallas de manejo interno y, a la vez, mantener el nivel de satisfac­ción del cliente", declara Gustavo Foa Torres, representante de la Dirección en el Sistema de Calidad del Centro Privado de Tomografía Computad certificó ISO 9002 en febrero de este ­año.

El costo de aplicar las normas de ca­lidad a la certificación ISO depende del tamaño de la empresa. Se estima que se encuentra entre $ 5.000 y $ 6.000. Aquí intervienen también complicación de la activi­dad, los recursos humanos que es nece­sario capacitar, y el tipo de entrenamiento que se requiere.

Si uno tiene un sistema de calidad asegurado y estable, no produce derroche tiempo, ni de información, ni papeles, ni de ningún tipo. Al poner todo de una manera formalizada, se obliga a hacer un flujograma de todo el proceso, y quedan más claras las res­ponsabilidades de cada uno, a la vez que ayuda a diferenciar las tareas que agregan valor de aquellas que no lo ha­cen, lo cual da la posibilidad de iniciar tareas de análisis de valor y métodos de resolución de problemas en grupo" se explaya Marchi.

Nuevas tendencias
Está en marcha un cambio de nor­ma, que es la versión 2000 de las ISO 9000, mucho más completa que las anteriores 9001 y 9002. "Con el adve­nimiento de esta norma, muchas em­presas continuarán o iniciarán sus pro­cesos de certificación de calidad, que habían quedado a la expectativa. Pen­samos que esto va a traer un movimiento de aceleración en el mercado de las certificaciones", anticipa Goffredo Mameli, area manager en la Ar­gentina de RINA.

Una de las tendencias más llamati­vas es el desarrollo de sistemas de ca­lidad en organismos del Estado pro­vincial, que se viene dando a partir del proceso de reformas impulsadas por el gobernador José Manuel de la Sota.

Carlos Rezzónico, director de la Agencia Córdoba Ciencia, explica: "Hay un proyecto de avanzar en ges­tión por calidad total en todo el go­bierno provincial, derivado de la ley de reforma del Estado y de la Carta del Ciudadano, que obliga a mejorar en tiempo y en calidad las respuestas que el Estado debe darle a sus ciudadanos". La Agencia (ex Ministerio de Cultura de la Provincia) que gerencia toda la política de ciencia y tecnología de la provincia está incorporando un pro­grama de gestión de calidad total, con miras a certificar ISO 9000 versión 2000. También tiene a su cargo a 'dirección del Ceprocor, cuyo objetivo es la generación de conocimientos para transferirlos al sector productivo. En 1999 la Agencia facturó $ 1millón por transferencias al sector privado y la meta para este año es llegar a los $ 2 millones. Calculan que llegar a la cer­tificación les llevará 18 meses.

En este momento, el proceso de aplicación del programa de calidad en las distintas áreas del Estado Provincial está en su primera etapa, y muy pron­to comenzará a desarrollarse en otras dependencias, como la Secretaría de Industria del Ministerio de la Produc­ción de la Provincia. "Hemos detectado que desde el Estado Provincial o desde la Municipalidad se esta persuadiendo a los proveedores y contratistas ­de obras públicas de que adopten sistemas de gestión certificados por normas internacionales, en un plazo no menor a dos años", informa Treviño.

Finalmente, la evolución en los Sistemas de Gestión de la Calidad se orienta a la organización de los grupos de trabajo en un esquema de autogestión, lo cual involucra un mayor compromiso de las personas para y con la calidad. En CAT Argentina, las Unidades Estratégicas de Gestión se orientan en este sentido. "Para nosotros, es la consolidación de un proceso estraté­gico, que obviamente tiene que ver con nuestras posibilidades para el futuro", indica Jorge Mansilla, director de Mar­keting y Calidad de la empresa.

Carlos Sueldo

Informes: Larisa Lescano

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htpp://www.sica.gov.ecnotradi/cert/iso.htm

“Los caminos de la excelencia”. MERCADO. Ed. Nacional. Enero 2000
“La próxima revolución de la calidad”. Karl Albrecht. MERCADO. Ed. Nacional. Agosto 1999.
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