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Reciclaje
de Residuos Solidos Urbanos
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Un
recurso económico y ambientalmente favorable
Los
métodos habituales de tratamiento de los
Residuos Sólidos Urbanos, entre los cuales
gran porcentaje pertenece a los desechos de envases,
necesitan ser completados por motivos técnicos,
económicos y ambientales. Estas razones,
dieron lugar a la tendencia de buscar otros sistemas
de tratamiento complementarios que lleven consigo
el sentido de recuperación y reutilización
de los valores contenidos en los residuos. Por
tal motivo, el reciclaje de residuos de envases
es la opción viable para este tipo de problemas,
ya que reinserta en el ciclo de consumo los componentes
y valores incluidos en los mismos y, por otro
lado, recupera la energía en forma de calor
o electricidad.
A
su vez, cuenta entre sus ventajas con la disminución
del impacto ambiental de los residuos al eliminar
los elementos orgánicos y metálicos,
principales causantes del deterioro de los vertederos.
Los
métodos convencionales de tratamiento de
los Residuos Sólidos Urbanos (el vertido,
la incineración y el compostaje), entre
los cuales gran porcentaje pertenece a los desechos
de envases, necesitan ser complementados por motivos
técnicos, económicos y ambientales.
Varias son las causas principales:
El
encarecimiento progresivo de los costos del tratamiento,
motivado fundamentalmente por las cada vez más
estrictas exigencias para la protección
ambiental y por los incrementos de la calidad
de vida que la sociedad demanda.
La perdida de parte o de la totalidad del valor
potencial de los componentes contenidos en los
residuos.
Las necesidades de ahorro de materias primas.
Estas motivaciones han dado lugar a la tendencia
de buscar otros sistemas de tratamiento complementarios
que lleven consigo el sentido de recuperación
y reutilización de los valores contenidos
en los residuos, buscando el respeto por el medio
ambiente.
Se
define como reciclaje a la reintroducción
en el ciclo de consumo de determinados elementos
y valores contenidos en los residuos.
Otro
concepto del reciclaje comprende la recuperación
de energía en forma de calor o electricidad,
procedente de la combustión regulada de
residuos de alto poder calórico o del biogas
producido en la fermentación anaerobia
de las fracciones orgánicas biodegradables.
La
búsqueda de estos sistemas complementarios
de tratamiento con recuperación de subproductos
es guiada por una serie de conceptos que dan forma
a una filosofía.
Estos
procesos, aún siendo más complejos
en general que los convencionales, presentan la
ventaja de que al realizar el balance final del
tratamiento existe una partida positiva por la
venta de valores recuperados. Este factor puede
llegar a ser suficientemente importante, quizás
no para volverse económicamente rentable,
pero sí para presentar costos similares
o incluso inferiores a los de los sistemas convencionales.
Se ha de perseguir una optimización de
las calidades de los productos que haga más
fácil la comercialización de los
mismos, así como el estricto cumplimiento
de la normativa medioambiental establecida para
la gestión de los residuos.
Estos
nuevos métodos buscan, además de
la eficacia en la protección ambiental,
devolver materiales con destino de vertido al
ciclo de consumo, con el consiguiente ahorro de
materiales primas. En general, los objetivos perseguidos
son:
El
desarrollo de una tecnología nueva
o la introducción de mejoras en las existentes
dirigida hacia la recuperación de
materias primas o energía contenida en
los RSU.
La minimización de los efectos contaminantes
del agua, el aire y el suelo, resultantes del
vertido o del tratamiento en condiciones no adecuadas.
La generación y el mantenimiento de mercados
para la reutilización de materiales y energía.
La solución en lo que refiere al aprovechamiento
más adecuado para los valores contenidos
en los residuos, abriendo nuevas vías de
utilización.
La generación de la infraestructura industrial
y comercial, creadora de puestos de trabajo en
el ámbito geográfico afectado por
la instalación.
Los procesos de reciclado se han ido desarrollando
ante la necesidad de encontrar nuevas fuentes
de aprovechamiento de materias primas y energía
contenidas en los RSU. El principio de "lo
que se recupera no contamina" es la base
del desarrollo de estos sistemas de tratamiento.
En
estos procesos, los residuos sólidos urbanos
son sometidos a un conjunto de operaciones de
clasificación selectiva hasta conseguir
la concentración total o parcial de los
diferentes componentes que la constituyen.
La
elección de los componentes a recuperar
es la función del mercado potencial del
entorno, con radios de acción dentro de
límites económicos y de la calidad
de los mismos.
Por
la mayor proporción en que las fracciones
orgánicas se encuentren contenidas en los
residuos urbanos, su valorización es la
que marca básicamente la viabilidad de
estos sistemas de reciclaje. Por lo tanto, su
implementación depende básicamente
de la viabilidad de aprovechamiento de las mismas.
El
resto de los componentes - plástico de
cueros huecos (PE, PVP y PET), fracciones metálicas,
vidrios, papel y cartón generalmente
no ofrecen dificultades de venta, aunque los precios
son variables según la ubicación
geográfica respecto del centro de tratamiento.
Los componentes no recuperables producto de la
carencia de mercados o de la falta de calidad
disponen, en su conjunto, de un poder calórico
significativamente alto y, por lo tanto, de buenas
posibilidades de recuperar la energía contenida
en los mismos. La energía en forma de vapor
tiene un radio de consumo cercano. La misma en
forma de electricidad no presente inconveniente
en cuanto a su venta; el precio suele estar marcado
por ley. En resumen estos procesos ofrecen como
ventajas más destacables, entre otras:
La
incorporación de materias primas y energía
al ciclo de consumo.
Los ingresos por venta de productos y energía.
Una reducción drástica de los riesgos
de contaminación de los vertidos, al ser
recuperadas las fracciones orgánicas y
metálicas, principales causantes de la
degradación medioambiental en los vertederos.
La disminución del volumen de residuos
vertidos, que así mismo presentan menos
problemas de contaminación, con el consiguiente
ahorro económico y aumento de la vida de
los vertederos.
Un menor espacio de implementación que
el vertido controlado.
La creación de una infraestructura industrial
y comercial en el ámbito de influencia.
En los procesos de reciclaje, los residuos son
sometidos a un conjunto de operaciones de clasificación
selectiva hasta conseguir la concentración
total o parcial de los diferentes componentes.
Pasos
de un reciclaje efectivo
El
ciclo de cualquier material de un producto de
consumo metales, celulosa, vidrio
comprende las siguientes etapas: producto, uso,
residuo, tratamiento del residuo.
Naturalmente,
cuanto más completos y eficaces sean los
procesos de reciclaje más tardaran en agotarse
las materias primas y menos serán las aportaciones
de residuos, al disminuir las cantidades a recibir.
El
extremo ideal del reciclaje sería el de
recuperar la totalidad de la materia prima utilizada.
Lamentablemente, la recuperación total
no es posible por los siguientes factores:
El
estado de degradación en que se encuentran
los materiales después de su utilización.
La situación, distribución y grado
de dispersión de ciertos componentes en
el estado de residuo.
La energía necesaria para su recuperación.
El consumo de materia prima que sería preciso
utilizar para la recuperación de otra.
Las perturbaciones ambientales creadas por los
procesos de recuperación
La falta de tecnología adecuada.
La inexistencia de mercados para algunos de los
subproductos.
La energía necesaria para el reciclaje
se divide en dos: la energía para concentrar
el material diseminando y la energía para
procesar el material recuperado.
Existe
una multitud de casos en los que la suma de estas
energías resulta muy superior a al necesaria
para la obtención del producto de su fuente
natural. En otros casos, son problemas de contaminación
los que se presentan al intentar la recuperación
de ciertos tipos de elementos aún más
escasos o de mayor precio que el que se intenta
recuperar.
Teniendo
en cuenta las limitaciones naturales del reciclaje,
se observan sin embargo muy claramente los objetivos
generales que persigue:
La
conservación de los recursos naturales.
La disminución de los residuos globales
destinados al vertido.
La conservación de la energía.
La prevención del medio ambiento.
El reciclaje, según la nueva definición,
tiene por finalidad la devolución al ciclo
de consumo de materias y energía que se
generan habitualmente en la transformación
de recursos naturales en bien de consumo. Se consideran
como variantes:
RECICLAJE
DIRECTO. Consiste en el aprovechamiento de
materiales recuperables mediante procesos que
no generan alteraciones importantes en su composición
química, estado físico o biológico.
RECICLAJE
INDIRECTO. Es la utilización de los
materiales o energía recuperables, mediante
procedimientos que generan alteraciones importantes
de su estado físico, químico o biológico,
permitiendo su utilización en forma distinta
a su original.
El
reciclaje tiene por finalidad la devolución
al ciclo de consumo de materiales y energía
que se generan habitualmente en la transformación
de recursos naturales en bien de consumo.
Clasificar
es la razón
Cualquier
sistema de reciclaje implica procesos o métodos
de clasificación y concentración.
Básicamente existen dos sistemas de reciclaje
que implican separación: en origen realizada
por el generador del residuo o selectiva en plantas
de tratamiento específicas.
Ambos
sistemas pueden ser perfectamente compatibles
y complementarios.
CLASIFICACION
EN ORIGEN. El método de clasificación
e origen consiste en la recolección selectiva
de distintos componentes de los residuos sólidos
urbanos que, previamente, se han separado a nivel
de cada hogar, o antes de que lleguen a sus centros
de tratamiento.
Esto
se realiza en numerosos núcleos urbanos
con mayor o menor eficacia y resultando, junto
con los residuos domésticos convencionales
y los residuos voluminosos.
La
recolección selectiva de los componentes
de los RSU convencionales se ha ensayado, en general,
de modo experimental y se está extendiendo
considerablemente. Fundamentalmente, las fracciones
que se clasifican en origen son: el papel
cartón, el vidrio, los componentes orgánicos
fermentados (fracción húmeda) y
el resto de los componentes (fracción seca).
El
mayor problema que enfrenta este sistema es la
consientización que se debe ejercer sobre
los ciudadanos para llevarlo a efecto. Otro factor
añadido es la necesidad de procesar estas
fracciones en instalaciones adecuadas para su
reintrodución en el mercado.
Se
ha desarrollado la recolección en origen
de papel cartón en las zonas generadoras,
fundamentalmente comerciales y de servicios, así
como la recolección de vidrio. Estos casos
merecen especial mención por el esfuerzo
realizado por las acciones que lo promueven y
por el ahorro que significa para la economía
nacional.
En
los últimos años comenzó
a desarrollarse, con buenos resultados iniciales,
la recolección selectiva de dos grupos
de componentes: los orgánicos fermentables
(fracción húmeda) y el resto considerado
como "inerte" (fracción seca).
No obstante, este planteamiento requiere preparar
la infraestructura de tratamiento y/o recuperación
para ambas fracciones.
CLASIFICACION
SELECTIVA. Estos métodos incluyen un
conjunto de operaciones que hacen posible la selección
y concentración mecanizada de los RSU,
tanto los procedentes de clasificación
previa. Los métodos que se utilizan son
los clásicos de tratamientos mineralógicos.
La
técnica de concentración de componentes
se basan, principalmente, en las propiedades físicas
de los mismos y, en ocasiones, en la químicas
y biológicas.
Entre
ellas cabe destacar las operaciones de alimentación
y dosificación, de trituración,
de separación de tamaños, de separación
por densidades, de separación de metales,
de separación manual, de fermentación,
de depuración de plásticos, de depuración
de metales magnéticos, de compactación,
de separación de colores, de transporte
neumático, y de separación vía
química.
En
los últimos años ha surgido un gran
número de procesos de tratamiento dirigido
hacia la recuperación y valorización
de los componentes. En ellos se distingue la diferenciación
conceptual entre la recuperación de los
componentes y la recuperación de energía.
Los
procesos de recuperación de componentes
se han reducido a la aplicación de metodológicas
conocidas, adaptadas al caso concreto, mediante
procedimientos cada vez más simples de
diseño y operación, con el fin de
conseguir bajos consumos de energías y
bajos costos de operación y mantenimiento.
En
algunos casos, la recuperación de componentes
y la de energía están interrelacionadas,
pues los componentes no recuperados pueden tener
un aprovechamiento energético si es que
disponen de un poder calórico aceptable.
Este
caso ocurre especialmente al separar de los residuos
sólidos urbanos las fracciones orgánicas
fermentables para su compostaje, quedando proporciones
de rechazo no recuperables ni compostables con
baja humedad y alto poder calórico.
Especialmente,
la combinación de más interés
resulta de la aplicación de cuatro conceptos
complementarios de reciclaje:
La
clasificación en origen.
La recuperación de componentes en planta
(clasificación selectiva).
El compostaje de las fracciones orgánicas
o digestión anaerobia de las mismas.
La recuperación de energía de las
fracciones no recuperables ni compostables.
Grandes posibilidades
El
reciclaje parece tener, en un futuro próximo,
grandes posibilidades de imponerse dentro de los
procesos de tratamiento de residuos sólidos
urbanos. Por su concepción lógica
y por encontrarse dentro de lo que hoy se denominan
tecnologías limpias, puede llegar a ser
el procedimiento de tratamiento más eficaz.
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