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Primera Planta Certificada ISO 9000 (2000). Como proyecto de un estudio comenzado en el año 2000 y ante la propuesta de modificaciones...Leer más.


Normas ISO 9000

ISO 9000

ISO 9000, versión 2000, Experiencia Operativa, fue presentado en la Feria del Libro en la ciudad de Buenos Aires. Su contenido versa sobre la reciente edición de las Normas Internacionales de Calidad ISO 9000. La autoría corresponde al Lic. Hugo Enrique Lafaye, quien acredita varias obras anteriores...Leer más


Reciclaje de Residuos Solidos Urbanos


Un recurso económico y ambientalmente favorable

Los métodos habituales de tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos, entre los cuales gran porcentaje pertenece a los desechos de envases, necesitan ser completados por motivos técnicos, económicos y ambientales. Estas razones, dieron lugar a la tendencia de buscar otros sistemas de tratamiento complementarios que lleven consigo el sentido de recuperación y reutilización de los valores contenidos en los residuos. Por tal motivo, el reciclaje de residuos de envases es la opción viable para este tipo de problemas, ya que reinserta en el ciclo de consumo los componentes y valores incluidos en los mismos y, por otro lado, recupera la energía en forma de calor o electricidad.

A su vez, cuenta entre sus ventajas con la disminución del impacto ambiental de los residuos al eliminar los elementos orgánicos y metálicos, principales causantes del deterioro de los vertederos.

Los métodos convencionales de tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (el vertido, la incineración y el compostaje), entre los cuales gran porcentaje pertenece a los desechos de envases, necesitan ser complementados por motivos técnicos, económicos y ambientales. Varias son las causas principales:

El encarecimiento progresivo de los costos del tratamiento, motivado fundamentalmente por las cada vez más estrictas exigencias para la protección ambiental y por los incrementos de la calidad de vida que la sociedad demanda.
La perdida de parte o de la totalidad del valor potencial de los componentes contenidos en los residuos.
Las necesidades de ahorro de materias primas.
Estas motivaciones han dado lugar a la tendencia de buscar otros sistemas de tratamiento complementarios que lleven consigo el sentido de recuperación y reutilización de los valores contenidos en los residuos, buscando el respeto por el medio ambiente.

Se define como reciclaje a la reintroducción en el ciclo de consumo de determinados elementos y valores contenidos en los residuos.

Otro concepto del reciclaje comprende la recuperación de energía en forma de calor o electricidad, procedente de la combustión regulada de residuos de alto poder calórico o del biogas producido en la fermentación anaerobia de las fracciones orgánicas biodegradables.

La búsqueda de estos sistemas complementarios de tratamiento con recuperación de subproductos es guiada por una serie de conceptos que dan forma a una filosofía.

Estos procesos, aún siendo más complejos en general que los convencionales, presentan la ventaja de que al realizar el balance final del tratamiento existe una partida positiva por la venta de valores recuperados. Este factor puede llegar a ser suficientemente importante, quizás no para volverse económicamente rentable, pero sí para presentar costos similares o incluso inferiores a los de los sistemas convencionales. Se ha de perseguir una optimización de las calidades de los productos que haga más fácil la comercialización de los mismos, así como el estricto cumplimiento de la normativa medioambiental establecida para la gestión de los residuos.

Estos nuevos métodos buscan, además de la eficacia en la protección ambiental, devolver materiales con destino de vertido al ciclo de consumo, con el consiguiente ahorro de materiales primas. En general, los objetivos perseguidos son:

El desarrollo de una tecnología nueva – o la introducción de mejoras en las existentes – dirigida hacia la recuperación de materias primas o energía contenida en los RSU.
La minimización de los efectos contaminantes del agua, el aire y el suelo, resultantes del vertido o del tratamiento en condiciones no adecuadas.
La generación y el mantenimiento de mercados para la reutilización de materiales y energía.
La solución en lo que refiere al aprovechamiento más adecuado para los valores contenidos en los residuos, abriendo nuevas vías de utilización.
La generación de la infraestructura industrial y comercial, creadora de puestos de trabajo en el ámbito geográfico afectado por la instalación.
Los procesos de reciclado se han ido desarrollando ante la necesidad de encontrar nuevas fuentes de aprovechamiento de materias primas y energía contenidas en los RSU. El principio de "lo que se recupera no contamina" es la base del desarrollo de estos sistemas de tratamiento.

En estos procesos, los residuos sólidos urbanos son sometidos a un conjunto de operaciones de clasificación selectiva hasta conseguir la concentración total o parcial de los diferentes componentes que la constituyen.

La elección de los componentes a recuperar es la función del mercado potencial del entorno, con radios de acción dentro de límites económicos y de la calidad de los mismos.

Por la mayor proporción en que las fracciones orgánicas se encuentren contenidas en los residuos urbanos, su valorización es la que marca básicamente la viabilidad de estos sistemas de reciclaje. Por lo tanto, su implementación depende básicamente de la viabilidad de aprovechamiento de las mismas.

El resto de los componentes - plástico de cueros huecos (PE, PVP y PET), fracciones metálicas, vidrios, papel y cartón – generalmente no ofrecen dificultades de venta, aunque los precios son variables según la ubicación geográfica respecto del centro de tratamiento. Los componentes no recuperables producto de la carencia de mercados o de la falta de calidad disponen, en su conjunto, de un poder calórico significativamente alto y, por lo tanto, de buenas posibilidades de recuperar la energía contenida en los mismos. La energía en forma de vapor tiene un radio de consumo cercano. La misma en forma de electricidad no presente inconveniente en cuanto a su venta; el precio suele estar marcado por ley. En resumen estos procesos ofrecen como ventajas más destacables, entre otras:

La incorporación de materias primas y energía al ciclo de consumo.
Los ingresos por venta de productos y energía.
Una reducción drástica de los riesgos de contaminación de los vertidos, al ser recuperadas las fracciones orgánicas y metálicas, principales causantes de la degradación medioambiental en los vertederos.
La disminución del volumen de residuos vertidos, que así mismo presentan menos problemas de contaminación, con el consiguiente ahorro económico y aumento de la vida de los vertederos.
Un menor espacio de implementación que el vertido controlado.
La creación de una infraestructura industrial y comercial en el ámbito de influencia.
En los procesos de reciclaje, los residuos son sometidos a un conjunto de operaciones de clasificación selectiva hasta conseguir la concentración total o parcial de los diferentes componentes.

Pasos de un reciclaje efectivo

El ciclo de cualquier material de un producto de consumo – metales, celulosa, vidrio – comprende las siguientes etapas: producto, uso, residuo, tratamiento del residuo.

Naturalmente, cuanto más completos y eficaces sean los procesos de reciclaje más tardaran en agotarse las materias primas y menos serán las aportaciones de residuos, al disminuir las cantidades a recibir.

El extremo ideal del reciclaje sería el de recuperar la totalidad de la materia prima utilizada. Lamentablemente, la recuperación total no es posible por los siguientes factores:

El estado de degradación en que se encuentran los materiales después de su utilización.
La situación, distribución y grado de dispersión de ciertos componentes en el estado de residuo.
La energía necesaria para su recuperación.
El consumo de materia prima que sería preciso utilizar para la recuperación de otra.
Las perturbaciones ambientales creadas por los procesos de recuperación
La falta de tecnología adecuada.
La inexistencia de mercados para algunos de los subproductos.
La energía necesaria para el reciclaje se divide en dos: la energía para concentrar el material diseminando y la energía para procesar el material recuperado.

Existe una multitud de casos en los que la suma de estas energías resulta muy superior a al necesaria para la obtención del producto de su fuente natural. En otros casos, son problemas de contaminación los que se presentan al intentar la recuperación de ciertos tipos de elementos aún más escasos o de mayor precio que el que se intenta recuperar.

Teniendo en cuenta las limitaciones naturales del reciclaje, se observan sin embargo muy claramente los objetivos generales que persigue:

La conservación de los recursos naturales.
La disminución de los residuos globales destinados al vertido.
La conservación de la energía.
La prevención del medio ambiento.
El reciclaje, según la nueva definición, tiene por finalidad la devolución al ciclo de consumo de materias y energía que se generan habitualmente en la transformación de recursos naturales en bien de consumo. Se consideran como variantes:

RECICLAJE DIRECTO. Consiste en el aprovechamiento de materiales recuperables mediante procesos que no generan alteraciones importantes en su composición química, estado físico o biológico.

RECICLAJE INDIRECTO. Es la utilización de los materiales o energía recuperables, mediante procedimientos que generan alteraciones importantes de su estado físico, químico o biológico, permitiendo su utilización en forma distinta a su original.

El reciclaje tiene por finalidad la devolución al ciclo de consumo de materiales y energía que se generan habitualmente en la transformación de recursos naturales en bien de consumo.

Clasificar es la razón

Cualquier sistema de reciclaje implica procesos o métodos de clasificación y concentración. Básicamente existen dos sistemas de reciclaje que implican separación: en origen realizada por el generador del residuo o selectiva en plantas de tratamiento específicas.

Ambos sistemas pueden ser perfectamente compatibles y complementarios.

CLASIFICACION EN ORIGEN. El método de clasificación e origen consiste en la recolección selectiva de distintos componentes de los residuos sólidos urbanos que, previamente, se han separado a nivel de cada hogar, o antes de que lleguen a sus centros de tratamiento.

Esto se realiza en numerosos núcleos urbanos con mayor o menor eficacia y resultando, junto con los residuos domésticos convencionales y los residuos voluminosos.

La recolección selectiva de los componentes de los RSU convencionales se ha ensayado, en general, de modo experimental y se está extendiendo considerablemente. Fundamentalmente, las fracciones que se clasifican en origen son: el papel – cartón, el vidrio, los componentes orgánicos fermentados (fracción húmeda) y el resto de los componentes (fracción seca).

El mayor problema que enfrenta este sistema es la consientización que se debe ejercer sobre los ciudadanos para llevarlo a efecto. Otro factor añadido es la necesidad de procesar estas fracciones en instalaciones adecuadas para su reintrodución en el mercado.

Se ha desarrollado la recolección en origen de papel – cartón en las zonas generadoras, fundamentalmente comerciales y de servicios, así como la recolección de vidrio. Estos casos merecen especial mención por el esfuerzo realizado por las acciones que lo promueven y por el ahorro que significa para la economía nacional.

En los últimos años comenzó a desarrollarse, con buenos resultados iniciales, la recolección selectiva de dos grupos de componentes: los orgánicos fermentables (fracción húmeda) y el resto considerado como "inerte" (fracción seca). No obstante, este planteamiento requiere preparar la infraestructura de tratamiento y/o recuperación para ambas fracciones.

CLASIFICACION SELECTIVA. Estos métodos incluyen un conjunto de operaciones que hacen posible la selección y concentración mecanizada de los RSU, tanto los procedentes de clasificación previa. Los métodos que se utilizan son los clásicos de tratamientos mineralógicos.

La técnica de concentración de componentes se basan, principalmente, en las propiedades físicas de los mismos y, en ocasiones, en la químicas y biológicas.

Entre ellas cabe destacar las operaciones de alimentación y dosificación, de trituración, de separación de tamaños, de separación por densidades, de separación de metales, de separación manual, de fermentación, de depuración de plásticos, de depuración de metales magnéticos, de compactación, de separación de colores, de transporte neumático, y de separación vía química.

En los últimos años ha surgido un gran número de procesos de tratamiento dirigido hacia la recuperación y valorización de los componentes. En ellos se distingue la diferenciación conceptual entre la recuperación de los componentes y la recuperación de energía.

Los procesos de recuperación de componentes se han reducido a la aplicación de metodológicas conocidas, adaptadas al caso concreto, mediante procedimientos cada vez más simples de diseño y operación, con el fin de conseguir bajos consumos de energías y bajos costos de operación y mantenimiento.

En algunos casos, la recuperación de componentes y la de energía están interrelacionadas, pues los componentes no recuperados pueden tener un aprovechamiento energético si es que disponen de un poder calórico aceptable.

Este caso ocurre especialmente al separar de los residuos sólidos urbanos las fracciones orgánicas fermentables para su compostaje, quedando proporciones de rechazo no recuperables ni compostables con baja humedad y alto poder calórico.

Especialmente, la combinación de más interés resulta de la aplicación de cuatro conceptos complementarios de reciclaje:

La clasificación en origen.
La recuperación de componentes en planta (clasificación selectiva).
El compostaje de las fracciones orgánicas o digestión anaerobia de las mismas.
La recuperación de energía de las fracciones no recuperables ni compostables.
Grandes posibilidades

El reciclaje parece tener, en un futuro próximo, grandes posibilidades de imponerse dentro de los procesos de tratamiento de residuos sólidos urbanos. Por su concepción lógica y por encontrarse dentro de lo que hoy se denominan tecnologías limpias, puede llegar a ser el procedimiento de tratamiento más eficaz.





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