
Entrevista a tres precursores del movimiento
de la calidad en la Argentina
No
fue tarea sencilla introducir el tema de la calidad
en la Argentina. Eran tiempos donde la gestión
financiera casi no dejaba espacios para otras
preocupaciones, como la calidad. Sin embargo,
había un grupo de titulares de empresas
argentinas que creían que sin una gestión
de calidad total no había posibilidades
de competir. Allí nació la Fundación
Empresaria para la Calidad y la Excelencia (Fundece).
El tiempo les dio la razón.
Marcos
Bertin fue el primer presidente de Fundece (1987-1991)
y hoy es el presidente de la International Academy
for Quallity.
Oscar
Imbellone fue su sucesor (1991-1995) y actualmente
es presidente de Refinerías de Maíz.
Hugo Strachan asumió la titularidad de
Fundece en 1996 y es además presidente
de Hewlett-Packard Argentina.
-¿Cómo se originó Fundece?
Bertin: -Empezamos reuniéndonos alrededor
de diez presidentes de empresas a los que nos
preocupaba el tema. En 1987 el número aumentó
a 30 miembros y entonces decidimos fundar Fundece.
Surgió como una necesidad, cuando se empezó
a hablar en el mundo de la importancia que tenía
el número uno en el de desarrollo de los
programas de calidad en las empresas, porque de
lo contrario no funcionaban. No hay que olvidar
que hubo un período en que los presidentes
de las compañías pronunciaban discursos
sobre la calidad, pero después se desligan
del asunto y se lo pasaban al gerente de calidad.
-Debió
ser difícil hablar de calidad en aquellos
tiempos de inestabilidad econòmica...
Bertin:
-Pensábamos que era el momento para empezar
a trabajar en calidad porque el país no
podía estar peor que lo que estaba y vendrían
tiempos mejores. En especial teniendo en cuenta
lo que pasaba en el mundo con la globalización,
que tarde o temprano llegaría también
a nuestro país.
Imbellone:
Con un 30% de inflación mensual era realmente
decepcionante llevar este tema a las empresas,
a los colegas y amigos. Era como hablar de otro
planeta , algo absolutamente inaceptable, porque
nos decían: "El problema nuestro es
la tasa de interés, la inflación,
sobrevivir".
-Frente
a semejantes problemas, ¿qué los
animaba a seguir adelante?
Imbellone:
-Estábamos convencidos de que esto era
una herramienta estratégica, no sólo
para sobrevivir sino para lograr y mantener el
liderazgo. Sin este criterio, no se podrían
logra éxitos sostenibles en el largo plazo.
Una de las grandes diferencias que tenemos con
los otros movimientos de calidad es que no nos
enamoramos de las herramientas ni perdemos de
vista los grandes principios de la calidad. Las
herramientas pasan de moda, los principios no.
Ese fue un poco nuestro valor agregado al tema
de calidad: haber identificado que algo era una
herramienta y no un principio fundamental fue
lo que nos hizo sobrevivir. También debimos
luchar mucho ha raíz de los grandes fracasos
que hubo en calidad en el mundo. En su nombre
se cometieron grandes errores. Un caso famoso
fue el de aquella compañía que ganó
el premio Malcom Baldrige, de los Estados Unidos,
y después quebró. Nos desarmaba
el escepticismo que esto generaba. Pero nos sirvió
para darnos cuenta de que esa empresa se había
enamorado de algunas facetas del premio y no miró
globalmente todos los aspectos vinculados al mundo
de la calidad.
-¿Cuáles
fueron los mayores logros y fracasos de cada uno
durante su gestión?
Bertin:
-Creo que en mi período se consolidó
la Fundación en el sentido de que aumentó
el número de miembros. Duplicamos la cantidad
y tuvimos nuestra primera sede propia.
Imbellone:
-Durante mi gestión se comenzaron a armar
las tres patas del movimiento de la calidad en
la Argentina: el Premio Nacional a la Calidad,
la agrupación de los técnicos de
la calidad que es Ipace, y Fudece. Mi frustración
más grande tiene que ver con la falta de
difusión de lo que hemos hecho. Parecería
que los temas de calidad todavía no despiertan
adecuado interés en la prensa, salvo excepciones.
Strachan:
-Hemos puesto en marcha un proyecto que ya se
había iniciado cuando asumí como
presidente, al que llamamos de "calidad en
calidad". La idea es que Fundece pueda ayudar
a las empresas, en especial a las Pymes -que no
tienen recursos para contratar a un consultor-
a implementar sistemas de calidad . Estamos ejecutando
algunos casos piloto y creemos que realmente puede
ser una gran colaboración. Si yo pudiese
dejar ese proyecto medianamente funcionando, para
mí sería realmente una gran satisfacción.
-¿Fundece
participó de la gestión del Premio
de la Calidad?
Imbellone:
-Las bases del Premio son de Fundece. Pusimos
todos los recurso, la gente, el talento y todo
el material internacional disponible para no cometer
herrores. Inclusive agregamos antes que Estados
Unidos el aspecto de los resultados económicos.
Allá al principio no lo contemplaban y
por eso pudo ganar el Baldrige una empresa que
al poco tiempo quebró.
-Usted
asumió como presidente el año pasado.
¿Qué experiencia lleva acumulada
en este lapso?
Strachan:
-Encontré una Fundación armada y
el tema de la calidad instalado entre los empresarios
argentinos. Se ha hecho un trabajo realmente excepcional
al traer los mejores especialistas del mundo y
compartir con la TQM. En mi gestión estamos
tratando de balancear estas presencias de especialistas
con una fuerte discusión sobre la implementación
de calidad en nuestro país. En nuestros
desayunos invitamos a empresas argentinas para
que nos cuenten cómo han hecho, lo bueno
y lo malo, y hemos logrado lo que llamamos un
foro de discusión. Es realmente destacable
cómo se abren las empresas a un miembro
de mucha colaboración.
-Para
mucha gente aún el tema de la calidad es
propio de grandes empresas...
Strachan:
-Todo lo contrario. Las Pymes tienen la misma
posibilidad, y todavía van a contar con
mayores beneficios, de usar estos conceptos y
aplicarlos con toda regularidad. Para ellas es
todavía más importante tener una
gestión de calidad. Estamos en un país
donde actualmente hay acceso a la tecnología,
comunicaciones, tenemos un comercio internacional
razonable, estamos incorporados al mundo. Es decir
que esos factores de falta de competitividad que
tuvimos años atrás no existen más.
Por eso, la gestión no puede seguir siendo
un factor de falta de competitividad. Es allí
donde tenemos que reforzar nuestra participación.
-¿Los
empresarios del interior también participan
de Fundece?
Strachan:
-Esto no es algo privativo de la Capital Federal;
al contrario: creo que en el interior es quizás
hasta más importante, porque allí
no hay posibilidades de ir a algún curso
o seminario como acá. Máxime teniendo
en cuenta el nivel con que estamos tratando las
cosas, compartiendo los éxitos y los fracasos
y explicando cómo, dentro de la idiosincrasia
argentina, implementamos estos conceptos. Ya estamos
en contacto con entidades y con empresarios del
interior que están interesados en lo que
hacemos. También empresarios de países
vecinos tienen interés en este tipo de
actividades. Lo que quizás tengamos que
hacer es algo más orgánico, algo
más proactivo, y eso realmente está
en nuestros planes.
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