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Capacitación,
el mejor valor agregado
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Por
el Lic. Hugo Lafaye (*)
En
un mundo donde las materias primas se pueden traer
desde cualquier lugar del planeta, las tecnologías
son fáciles de copiar t los precios tienden
a igualarse, lo único que distingue a una
organización de otra es su capital humano.
Por
esto es que para alcanzar la calidad total es
imprescindible el compromiso de todos los trabajadores
en ese objetivo. Para esto, existen programas
de capacitación que operan en dos niveles:
por un lado, en los temas específicos y
técnicos que hacen a las tareas propias
del desarrollo laboral; y por otro, en la concientización
de todos los operarios de la filosofía
de la calidad total.
De
nada sirve que la empresa esté decidida
a invertir en normas para certificar su calidad
si no logra que todo su personal se involucre
y comprometa en esa tarea. La política
de calidad no sólo se debe ser asumida
por los niveles jerárquicos de la compañía
sino que debe ser internalizada y hasta mejorada
mediante la participación activa de todos
los miembros de la empresa.
En
el caso de la implementación de normas
ISO 9000, los programas de capacitación
apuntan a la difusión general de lo que
implica una política de calidad y a la
explicación detallada de todos los puntos
específicos de la norma.
Así,
la capacitación no sólo logra que
la gente trabaje mejor sino que asuma un compromiso
más firme con los objetivos de la empresa.
Además,
dispara la motivación en el personal y
esto redonda no sólo en mejores resultados
económicos (fruto de una mayor eficiencia)
sino también en mejores resultados humanos.
Y como dijimos, el capital humano es el mejor
valor agregado que tiene una empresa y uno de
los puntos donde le es más redituable invertir.
De
este modo, un grupo humano de trabajo capacitado
y comprometido conforma el escenario ideal para
implementar el TPM (Total Production Management).
Esta herramienta apunta a eliminar los tiempos
muertos en la producción y la superposición
de funciones a fin de eficientizar la producción.
Así,
la polifuncionalidad de los trabajadores en algunas
áreas del proceso, la reducción
de paradas innecesarias y la delimitación
de responsabilidades son puntos que pueden implementarse
y mejorarse si el grupo está comprometido
con la búsqueda de la calidad total.
Para
lograr esto que el grupo trabaje en equipo. De
esta manera, se multiplican las alternativas posibles
a la hora de evaluar cómo resolver un problema
y cada integrante aporta nuevas perspectivas,
lo que enriquece el trabajo. En este punto, el
Proceso para la Solución de Problemas (PSP)
aparece como al herramienta ideal para la mejora
continua de la calidad, ya que permite que el
torbellino de propuestas no se convierta en un
torbellino de soluciones, sino que se aplique
la más idónea. A través de
los llamados "grupos de mejoras", los
operarios pueden detectar anomalías y sugerir
acciones correctivas para eficientizar la cadena
de producción, utilizando las herramientas
especificas que ayudan a diluir estas dificultades.
De esta manera, la empresa revaloriza su capital
humano y el camino de la calidad total comienza
a allanarse.
(*)
Licenciado en Química Industrial. Director
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