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Cómo
construir la visión de la empresa
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Ideología
central
La
ideología central define la naturaleza
duradera de una organizaclon; una identidad coherente
que va más allá de los ciclos de
vida del producto o del mercado, de los avances
tecnológicos, las modas del management
o los líderes individuales. En verdad,
el aporte más duradero y significativo
de quienes forjan empresas visionarias es la ideología
central. Tal como dijera Bilí Hewlett sobre
su gran amigo y socio comercial David Packard,
en ocasión de su muerte no hace mucho tiempo
atrás: "En cuanto a la empresa, lo
mejor que nos dejó fue un código
de ética conocido como el Estilo Hewlett-Packard".
La ideología central que ha guiado a esta
empresa desde su creación hace más
de 50 años incluye un profundo respeto
por el individuo, la dedicación a una calidad
y confiabilidad accesibles. el compromiso asumido
con la comunidad (el mismo Packard legó
sus acciones de la empresa, por un valor
de
US$ 4,3 mil millones, a una obra de caridad) y
el concepto de que el fin de la empresa es contribuir
tecnicamente al avance y al bienestar de la humanidad.
Foijadores de empresa como David Packard, Masaru
Ibuka de Sony, George Merck de Merck, William
Mcknight de 3M y Paul Galvin de Motorola comprendieron
que es mas importante saber quiénes somos
que hacia dónde vamos, porque ese "hacia
dónde vamos" habrá de cambiar
a medida que cambie el mundo que nos rodea. Los
líderes se mueren, los productos se tornan
obssoletos, los mercados cambian, aparecen nuevas
tecnologías y las modas del management
van y vienen, pero la ideología central
de una gran compañía perdura como
fuente de guía e inspiracion.
La
ideología central es como el adhesivo que
mantiene unida a la organízacion mientras
crece, se descentraliza, se diversifica, se expande
globalmente y desarrolla la diversidad en el lugar
de trabajo. Hay que pensar en ella asimilándola
a los principios del judaísmo que han mantenido
unido al pueblo judío durante siglos, sin
una patria que los reúna v diseminados
por todo el mundo. O considerar las verdades manifiestamente
proclamadas en la Declaración de la Independencia,
o en los principios e ideales perdurables de la
comunidad científica que estrecha lazos
entre los investigadores de todas las nacionalidades
en pos del avance del conocimiento humano Una
vision eficaz debe encarnar a la ideología
central de una organización, la que a su
vez esta formada por dos componentes distintivos:
los valores centrales, es decir el sistema de
doctrinas y princpios rectores, y el proposito
central, o sea la razon de ser fundamental de
la organización.
La
ideología central define la naturaleza
duradera de una organización; una identidad
coherente que va más allá de los
ciclos de vida del producto o del mercado, de
los avances tecnológicos, las modas del
management o los líderes indivíduales
Valores
centrales
Los
valores centrales son los principios esenciales
y perdurables de una organización. Como
pequeño conjunto de principios guía
atemporales, los valores centrales no necesitan
una justificacion externa, tienen un valor y una
importancia intrinsecos para quienes forman parte
de la olganizicion. Los valores centrales de la
imaginación y la integridad que caracterizan
a Walt Disney Company (Ver "El negocio de
la fantasía" en Empresas) no son el
resultado de los requisitos del mercado sino de
las convicciones intimas de su fundador, quien
creyo que la imaginacion y la integridad debían
alimentarse sin que existiera razon alguna para
hacerlo. William Procter y James Gamble no infundicion
a la cultuia de P&C el enfasis en la excelencia
como una mera estrategia para llegar al exito
sino como un principio casi religioso. Y ese valor
ha estado presente en la gente de P&G dur
ante mas de 10 años. El sevicio al cliente
-casi hasta el punto del servilismo- es una forma
de vida en Nordstrom cuyos origenes datan de 1901,
ocho decadas antes de que los programas de servicio
al cliente se pusieran de moda. Para Bill Hewlett
y David Packard, el respeto por el individuo fue,
en primer termino, una profunda conviccion personal;
no lo aprendieron en un libro ni lo escucharon
de boca de algunos de los gurues del management.
Ralph. S. Larsen, CEO de Johnson & Johnson
lo dice con estas palabras: "Los vlores centrales
encargados en nuestro credo podrían ser
una ventaja competitiva pero esa no es la razon
por la que creemos en ellos. Creemos en ellos
porque definen todo aquello que defendemos, y
seguiríamos creyendo en ellos aun cuando,
en ciertas situaciones, se convirtieran en una
desventaja competitiva". El punto es que
una gran empresa decide por sí sola cuáles
son sus valores centrales, independientemente
del entorno actual, de los requisitos competitivos
o de la moda del management. Es evidente, entonces,
que no existe un conjunto universalmente correcto
de valores centrales. No es necesario que una
empresa tenga como valor central el servicio al
cliente (Sony, por ejemplo, no lo tiene), o el
respeto por el individuo (Disney no lo tiene),
o la calidad (Wal Mart no la tiene), o la orientación
al mercado (Hewlett-Packard no la tiene), o el
trabajo en equipo (Nordstrom no lo tiene). Estas
cualidades podrían ser parte de las prácticas
operativas o estrategias comerciales de una empresa
sin que constituyan la esencia de su razón
de ser. Además, las grandes empresas no
tienen por que tener valores centrales agradables
o humanistas, aunque es cierto que muchas los
tienen. La clave no está en qué
valores centrales tenga una empresa, sino en que
los posea. Es común que las compañías
tengan pocos valores centrales, generalmente entre
tres y cinco. En realidad, descubrimos que ninguna
de las empresas visionarias estudiadas tenía
más de cinco, y la mayoría sólo
tenía entre tres y cuatro. Y, en verdad,
es correcto que así sea. Muy pocos valores
pueden ser realmente centrales -es decir, tan
fúndamentales y profundamente arraigados
que muy rara vez habrán de cambiar-si es
que lo hacen.
Para
identificar los valores centrales de su empresa,
Ud. debe recurrir a la honestidad más inflexible
para definir qué valores son verdaderamente
centrales. Si llega a considerar más de
cinco o seis, lo más probable es que Ud.
esté confundiendo los valores centrales
(que no cambian) con las prácticas operativas,
estrategias comerciales o normas culturales (que
deben estar abiertas al cambio). Tenga presente
que los valores deben aprobar la prueba del tiempo.
Una vez preparado un listado preliminar de los
valores centrales, formúlese la siguiente
pregunta para cada uno de ellos: si las circunstancias
cambiaran y se nos castigara por
defender
este valor central, ¿seguiriamos sustentándolo?
Si Ud. no puede, con verdadera honestidad, contestar
afirmativamente, entonces no se trata de un valor
central y deberá dejar de considerarlo.
Una empresa de alta tecnología se preguntaba
si debía incluir a la calidad en su lista
de valores centrales. El CEO preguntó lo
siguiente: "Supongamos que dentro de diez
años la calidad deja de marcar una diferencia
importante en nuestros mercados. Supongamos que
lo único que importa es la velocidad y
la potencia, pero no la calidad. ¿Querríamos
seguir incluyendo a la calidad en nuestra lista
de valores centrales?". Los miembros del
equipo gerencial se miraron unos a otros y finalmente
dijeron que no. La calidad siguió estando
presente en la estrategia de la empresa y se siguió
recurriendo a los programas de mejoramiento continuo
como mecanismo impulsor del progreso, pero ya
no formó parte del listado de valores centrales.
Este
mismo grupo de ejecutivos se dispuso a considerar
si la innovación de vanguardia era un valor
central. El CEO preguntó "¿Seguiríamos
incluyendo a la innovacion en nuestia lista de
valores centrales independiente mente de los cambios
que se produjeran en el mundo que nos rodea?".
En esta oportunidad el equipo gerencial respondio
con un sí contundente. La perspectiva de
los gerentes podria resumirse de la siguiente
forma: "Siempre buscamos crear una inflovacion
de vanguardia. Eso es lo que somos. Para nosotros
es realmente importante y siempre lo será.
No importa lo que pase. Y si nuestros actuales
mercados no la valoran, encontraremos mercados
que sí lo hagan". La innovacion de
vanguardia pasó entonces a integrar la
lista y allí permanecera. La empresa no
debe cambiar sus valores centrales según
los cambios del mercado, por el contrario, deberá
cambiar a los mercados, si es necesario, para
seguir siendo fiel a sus valores centrales.
La
elección de quiénes deben participar
de este proceso que deriva en la determinacion
de los valores centrales varia de acuerdo con
el tamaño, la antiguedad y la dispersion
geografica de la empresa pero en muchas situaciones,
hemos recomendado lo que llamamos el Grupo Marte.
Funciona de la siguiente manera: imagine que le
han pedido que recreara los mejores atributos
de su organización en otro planeta, pero
sólo tiene lugar para un grupo de entre
cinco y siete peisonas en la nave espacial. ¿A
quienes enviaria? Lo más probable es que
Ud. elija a quienes comprenden cabalmente sus
valores centrales, a quienes tienen el mas alto
nivel de credibilidad entre sus pares y la mayor
idoneidad. Solemos pedirles a las personas dispuestas
a trabajar en el tema de los valores centrales
que propongan un Grupo Marte de entre cinco y
siete personas (que no necesariamente tienen que
ser los participantes del grupo). Invariablemente,
terminan eligiendo representantes de gran credibilidad
que realizan una tarea magnífica, precisamente
porque son modelos de esos valores centrales,
porque constituyen una porción representativa
del código genético de la empresa.
Hasta
las organizaciones globales integradas por personas
provenientes de las más diversas culturas
pueden identificar un conjunto de valores centrales
compartidos. El secreto esta en trabajar desde
el individuo y hacia la organizacion. Quienes
tienen a su cargo enunciar los valores centrales
deben responder las siguientes preguntas. ¿Qué
valores personales trae Ud. a su trabajo? (deben
ser tan esenciales que Ud. estaría dispuesto
a defenderlos inde-pendientemente de que sean
recompensados o no). ¿Cuáles son
los valores centrales que Ud. les diría
a sus hijos que defiende en su trabajo y que le
gustaría que ellos también defendieran
cuando les toque el turno de ser trabajadores
adultos? Si Ud. se levantara mañana temprano
con suficiente dinero como para jubilarse y no
trabajar más por el resto de su vida, ¿seguiría
Ud. viviendo de acuerdo con esos mismos valores
centrales? ¿Puede imaginarios tan válidos
para Ud. dentro de 100 años como lo son
hoy? ¿Estaría dispuesto a defender
esos valores centrales aun cuando en algún
momento uno o más de ellos se convirtieran
en una desventaja competitiva? Si Ud. fundara
mañana una nueva organización en
una línea de trabajo diferente de la de
hoy, ¿qué valores centrales incorporaría
a la nueva organizacion, independientemente de
cuál sea la industria? Las últimas
tres preguntas son especialmente importantes,
porque marcan la diferencia crucial entre los
valores centrales duraderos que no deberían
cambiar v las prácticas y estrategias que
cambian permanentemente.
No
debe con fundirse la ideología central
con el concepto de capacidad central. La capacidad
central es un concepto estratégico que
define las habilidades específicas de la
organizacíón.
continúa>>>>
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